Cruzó un océano para defender su casa en Cisjordania y los colonos igual la asaltaron

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Por Redacción Internacional / Loui Ridi tiene 46 años, vive en Toledo, Ohio, y es dueño de una cadena exitosa de gasolineras y lavaderos de autos. También es dueño de una casa en Qusra, un pueblo palestino al sur de Nablus, construida hace tres años sobre un terreno que su familia cultiva desde generaciones. Cuando se enteró de que colonos israelíes habían rodeado su vivienda, dejó su vida en Estados Unidos, voló a Cisjordania y subió al techo de su casa a izar una bandera estadounidense, con la esperanza de que su nacionalidad la protegiera.

No fue suficiente. Este sábado, tras casi tres semanas de asedio, decenas de colonos terminaron atrincherándose dentro de la vivienda con la familia palestina adentro y lanzando piedras contra civiles, según confirmó el Ejército israelí, que finalmente intervino para expulsarlos y confiscó sus vehículos como evidencia.

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Loui Ridi, un palestino-estadounidense cuya casa está sitiada por colonos, filma su propiedad mientras soldados israelíes caminan por el camino detrás de él, en Qusra, Cisjordania ocupada por Israel/
Ammar Awad/Reuters

Dentro de la casa habían quedado el hermano de Ridi, Qusai Abu Ridi, y su sobrino adolescente, sin agua ni electricidad después de que los colonos cortaran el suministro. Ridi había instalado cámaras que le transmitían en vivo, desde Ohio, cómo los colonos bloqueaban las entradas con piedras y desafiaban a los soldados israelíes, que —según relató a medios internacionales— hacían poco por intervenir. No es un caso aislado: la ONU ha documentado más de mil 430 ataques de colonos contra unas 260 comunidades palestinas solo en lo que va de 2026, y Amnistía Internacional describió lo ocurrido en Qusra como parte de un patrón de terror que, según la organización, cuenta con respaldo del propio Estado israelí.

Entre la condena y la duda

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Ridi junto a su hermano y sobrinos/ EP

El episodio provocó algo poco habitual: una reacción directa del embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, quien calificó el asedio contra la familia de Ridi como un acto de terror, una postura que analistas describieron como inusualmente dura viniendo de Washington. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, también condenó lo sucedido, pero lo atribuyó a “un puñado de alborotadores”, distinguiendo entre el Estado y los colonos violentos. Es precisamente esa distinción la que cuestionan organismos internacionales: si la violencia es marginal, como sostiene el Gobierno israelí, o si es tolerada y hasta facilitada por la lentitud con la que las FDI intervienen mientras los asedios se prolongan por semanas, como ha ocurrido en Qusra y en aldeas vecinas como Jalud.

Video sobre la situación en Qusra /Europa Press

Una casa, una historia repetida

Según cifras palestinas, 87 personas han muerto este año a manos de colonos o soldados israelíes en Cisjordania, frente a tres israelíes fallecidos en el mismo periodo. Los colonos violentos, según reportes de agencias internacionales, rara vez enfrentan arrestos o procesos judiciales en tribunales israelíes. La historia de Ridi —un hombre que cruzó un océano para izar una bandera en el techo de la casa de su familia— resume una disputa que va mucho más allá de una vivienda: la de un territorio donde el derecho a permanecer en casa depende, cada vez más, de quién esté dispuesto a resistir el asedio, y de qué tan lejos esté dispuesto el mundo a mirar.


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