Alex Saab se declara culpable: paga 195 millones de disculpa, pero nadie sabe cuánto se quedó

Por Jhon Cárdenas_Redacción El 7 / Alex Saab, durante años señalado por funcionarios estadounidenses como el testaferro de Nicolás Maduro, se declaró culpable este martes de un cargo de lavado de dinero vinculado a una presunta trama de sobornos para conseguir contratos gubernamentales millonarios en Venezuela. Como parte del acuerdo con la Fiscalía, Saab aceptó cooperar en investigaciones federales en curso —lo que abre la puerta a que termine testificando contra el propio Maduro, su protector durante más de una década— y se comprometió a entregar 195 millones de dólares en ganancias derivadas del esquema de corrupción.

El colombiano, de 54 años, había sido deportado en mayo por la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, hacia Estados Unidos, país que llevaba más de diez años detrás de él. El delito de lavado de dinero contempla una pena máxima de 20 años, aunque la Fiscalía acordó recomendar una condena en el rango más bajo posible, con reducciones adicionales si su cooperación resulta “sustancial”.
El número que no cierra: 195 millones devueltos por Alex Saab, ¿pero cuánto se quedó?

Aquí está el primer dato que conviene mirar con lupa. Los 195 millones de dólares que Saab aceptó devolver esta semana son, según todo indica, apenas una fracción de lo que su red logró mover: en la acusación formal contra él, las autoridades estadounidenses habían señalado que el esquema investigado desvió “más de 350 millones de dólares” hacia cuentas en el exterior. Conviene ser precisos con esa cifra: se trata de un señalamiento de la Fiscalía dentro del proceso, no de una cifra judicialmente probada ni de un cálculo definitivo del total defraudado, pero alcanza para dejar una pregunta incómoda flotando: si ese señalamiento previo ya hablaba de una cifra superior a la que Saab acepta devolver ahora, ¿cuánto quedó realmente fuera del acuerdo?
Esa cifra de 350 millones corresponde, además, solo a una parte del expediente: el esquema de sobreprecios en los contratos de importación de alimentos para el programa CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), el mecanismo estatal venezolano que en teoría debía garantizar comida subsidiada a la población más vulnerable del país.

Saab está además señalado —sin que exista, hasta donde se sabe públicamente, una cifra oficial consolidada— de haber operado esquemas paralelos con el oro venezolano y con petróleo de PDVSA vendido bajo “falsos pretextos”, según documentos de la propia Fiscalía de EE.UU. Nadie ha puesto todavía un número definitivo a esa parte del entramado, lo cual sugiere que el universo real de dinero que pasó por sus manos podría ser mayor al ya señalado en el caso CLAP, aunque no exista hoy una cifra verificable que lo confirme.
¿De cuánto estamos hablando en realidad?

La pregunta que se desprende de manera obligada es la que muchos se mismo plantean: si esto es lo que Saab acepta devolver bajo un acuerdo negociado con fiscales —es decir, la cifra que más le conviene reconocer, no necesariamente la que refleja el total de lo obtenido—, ¿cuál es el tamaño real de su fortuna?
No existe una cifra oficial y consolidada sobre el patrimonio total de Alex Saab, pero sí hay estimaciones que dan una dimensión del problema. Fernando Cutz, quien fuera director sénior para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, calculó en su momento que la corrupción estatal venezolana representaba entre 6.000 y 7.000 millones de dólares al año —cerca del 10% del PIB del país—, y describió a Saab como una pieza “vital” en el sostenimiento de esas redes de financiamiento ilícito, al punto de que Maduro le habría confiado el manejo de su propia fortuna personal.
El Departamento del Tesoro, por su parte, documentó en sanciones previas que Saab sobornó a los hijastros de Maduro —Walter, Yosser y Yoswal, conocidos como “Los Chamos”— a cambio de acceso a los contratos del programa CLAP, y que operó su red de lavado a través de un entramado de empresas de fachada, socios comerciales y familiares repartidos por distintos países.
Con ese telón de fondo, los 195 millones del acuerdo actual empiezan a leerse menos como una restitución real del daño causado y más como el costo de salida negociado para evitar un juicio y una condena más severa —una cifra que, además, ni siquiera cubre lo que el propio Departamento de Justicia ya había documentado en su acusación original.
Una historia de idas y vueltas que ya lleva más de una década

El caso de Saab tiene, además, un historial judicial tan sinuoso como su red financiera. Fue procesado por primera vez durante el primer gobierno de Trump, en 2019, y arrestado en 2020 durante una escala técnica en Cabo Verde, en lo que el gobierno venezolano describió entonces como una misión humanitaria de alto nivel hacia Irán. Extraditado a Estados Unidos, Saab llegó a estar detenido hasta que, en diciembre de 2023, el entonces presidente Joe Biden le concedió un indulto a cambio de la liberación de varios estadounidenses presos en Venezuela —parte de un esfuerzo fallido de la Casa Blanca por convencer a Maduro de convocar elecciones presidenciales libres—.
Ese indulto fue duramente criticado en su momento por republicanos y agencias federales de seguridad, que de inmediato empezaron a investigar a Saab por otros delitos no cubiertos por el perdón, cuidadosamente acotado, que había recibido. Ese trabajo de investigación paralela es, en gran medida, lo que hoy desemboca en esta declaración de culpabilidad: Saab regresó a territorio estadounidense no por una nueva extradición forzada, sino porque el propio gobierno interino de Delcy Rodríguez —que asumió tras la caída de Maduro en enero de este año— decidió deportarlo directamente a Estados Unidos en mayo.
La pieza que falta: su testimonio contra Maduro
El verdadero valor de este acuerdo, más allá de los 195 millones de dólares, podría estar en lo que Saab acepta hacer a cambio de una condena más leve: cooperar con la Fiscalía en investigaciones que ya apuntan directamente al propio Maduro, hoy detenido en Estados Unidos y a la espera de un juicio por narcoterrorismo fijado para junio de 2027.
Si Saab efectivamente fungió como el guardián de la fortuna personal de Maduro, tal como sostienen distintas fuentes de inteligencia estadounidense, su testimonio podría convertirse en la pieza que finalmente permita rastrear el destino real del dinero que salió de Venezuela durante más de una década de esquemas como el de CLAP —dinero que, a juzgar por las cifras que hoy están sobre la mesa, luce apenas parcialmente contabilizado.
Con información de AP y Europa Press





