Y entonces “jubilaron” al presidente de Colpensiones a los tres días…

Carlos René Montoya llegó al cargo el lunes, se sentó frente al Senado el miércoles sin saber responder por el presupuesto de la entidad, y el jueves ya estaba fuera. El chiste se cuenta solo, en Colpensiones también hay que saber jubilarse a tiempo.
Por Juan Valencia – Redacción Política / El señor Carlos René Montoya duró tres días como presidente de Colpensiones. Lo eligió la junta directiva de la entidad, y apenas en su segundo día de trabajo tuvo que sentarse frente a la Comisión Séptima del Senado a defender el presupuesto de la administradora pública de pensiones para 2027, un debate de control político que ya estaba citado desde antes de su llegada. No le fue bien.
Ante las preguntas de los congresistas sobre el presupuesto, el funcionamiento de la entidad y un presunto faltante de 4,95 billones de pesos para el pago de mesadas, Montoya prefirió cederle la palabra a su gerente de Planeación, Sandra Camargo, porque él mismo reconoció que todavía no dominaba los temas. “Es un privilegio absoluto. Es mi segundo día de trabajo, por cierto. O sea, me tiraron a los toros”, les dijo a los senadores.
La frase no calmó a nadie. La congresista Ana Erazo, del Pacto Histórico, señaló que el funcionario llegó al debate sin los elementos necesarios, y el senador Duvalier Sánchez, de la Alianza Verde, cuestionó que se apoyara tan abiertamente en su subalterna para responder por cifras que debía manejar él mismo. El Tiempo calificó la comparecencia como una “bochornosa presentación”, y otros medios hablaron directamente de “papelón”. Al día siguiente, la Presidencia confirmó que el presidente Abelardo De La Espriella le solicitó la renuncia, y Montoya la puso a disposición.

El comunicado oficial fue tan directo como el episodio que lo motivó. La Presidencia reconoció “la trayectoria profesional” de Montoya, pero fue clara en el porqué de la salida, “se evidenciaron dificultades para responder con precisión sobre asuntos fundamentales relacionados con el presupuesto, el funcionamiento de Colpensiones y los retos del sistema pensional”. Y dejó una frase que suena a política de gobierno más que a comunicado de prensa, “en este Gobierno no hay cargos para aprender sobre la marcha cuando están en juego asuntos esenciales para la vida y el futuro de los ciudadanos”.

El costo político no termina con la renuncia. La Comisión Séptima ya había vuelto a citar a Colpensiones, esta vez para el próximo 30 de septiembre, con la entidad obligada a presentar de nuevo el sustento del presupuesto de 2027, ahora sin el funcionario que lo intentó defender la primera vez. Con esta salida, según cálculos de La República, el cargo de presidente de Colpensiones ya promedia apenas 21 meses de duración desde que la entidad se creó en 2012, un dato que dice más sobre la inestabilidad crónica de la casa de las pensiones de los colombianos que sobre el caso puntual de Montoya.
Lo curioso, y lo que hace que la anécdota se cuente sola, es el lugar donde ocurrió. En una entidad que administra los ahorros pensionales de millones de colombianos, el propio presidente terminó jubilado del cargo antes de aprender a manejar sus cifras, exactamente el tipo de improvisación que Colpensiones existe para evitarle a los demás.





