Colombia le cambiará las reglas de juego a Nicaragua con el mar de San Andrés

Desde un buque de la Armada, el presidente anunció que el 30 de noviembre firmará el decreto que fija desde dónde se mide el mar del archipiélago, una tarea que la Ley 10 de 1978 ordenó y que quedó sin hacer, en plena disputa con Nicaragua. El mininterior Lara explicó cómo será todo.
Por Jhon Cárdenas -Redacción / Colombia va a trazar por fin el mapa de su mar en el Caribe. Desde San Andrés, en una alocución este domingo 18 de octubre, el presidente Abelardo de la Espriella anunció que el 30 de noviembre, el cumpleaños del archipiélago, su Gobierno firmará y expedirá el decreto de líneas de base de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y lo publicará en las cartas náuticas oficiales. “Colombia no cede una milla náutica”, dijo. Horas después, el ministro del Interior, Rodrigo Lara, explicó en un extenso trino el alcance del anuncio y lo llamó “la decisión que debimos tomar hace 48 años”.
Lara empezó por lo básico. Las líneas de base son aquellas desde donde un país mide su mar. Si se trazan alrededor de un archipiélago completo, explicó, el mar que queda adentro es agua interior y el conjunto se defiende como un solo territorio y no isla por isla.
La tarea que Colombia dejó sin hacer
El ministro sostiene que Colombia llegó a La Haya con la tarea mal hecha. Recordó que el expresidente Alfonso López Michelsen, que según él entendía el problema de fondo, ordenó trazarlas con la Ley 10 de 1978, y que años después se hizo para la costa continental, pero nunca para el archipiélago. El presidente De la Espriella, en su alocución, ubicó la orden en la misma ley, del 4 de agosto de 1978, y habló de una deuda histórica.
Esa omisión, afirma Lara, le costó caro a la defensa colombiana. Argumentó que la defensa partió de que el meridiano 82, fijado por el Tratado Esguerra-Bárcenas, era la frontera, “el argumento más flojo que teníamos”, y que cuando los jueces miraron el mapa no vieron un archipiélago sino un reguero de puntitos en el mar. No vieron, sostiene, un territorio que Colombia hubiera administrado y defendido como una sola cosa, porque nunca se tomó el trabajo de demostrarlo. El ministro puso como ejemplos a Francia con las islas Kerguelen y a Dinamarca con las Feroe, y aseguró que hoy nadie les discute esos mares. Y fue más lejos. Dijo que la historia juzgará con severidad los errores de la defensa del archipiélago, y que hoy se corrige uno de ellos.
El fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2012 reconoció la soberanía de Colombia sobre las islas y los cayos, pero le dio a Nicaragua unos 75.000 kilómetros cuadrados de mar adicionales. El entonces presidente Juan Manuel Santos respondió con una frase que marcó una época, el fallo “se acata, pero no se cumple”.
Diálogo, pero con una premisa

De acuerdo con Lara, el presidente anunció que habrá diálogo de buena fe con Nicaragua sobre el fallo, pero con una premisa clara, que el fallo de 2012 es inaplicable en su literalidad. Los límites de Colombia, cerró el ministro, son inalienables, y la soberanía se ejerce, “hoy se ejerce con ahínco”. Esa línea de defensa se acompaña de una política marítima más amplia. De la Espriella aseguró que “aquí no hay un metro en disputa” y que quien quiera violar la ley en el mar de Colombia encontrará a la Armada. Anunció además que San Andrés será un centro marítimo y logístico, con puerto de registro de naves y embarcaciones de recreo bajo el Registro Único Colombiano de Naves y Artefactos Navales, y medidas contra la piratería y la pesca ilegal.
El decreto entra en un expediente que sigue abierto. En 2022 la Corte Internacional de Justicia concluyó que Colombia había violado derechos de Nicaragua en su zona económica exclusiva y le ordenó ajustar al derecho internacional los decretos de la llamada Zona Contigua Integral. En julio de 2023, otro fallo rechazó la pretensión nicaragüense de extender su plataforma continental, una victoria que cerró el litigio en lo jurídico pero dejó sin resolver cómo se cumple el fallo de 2012. La agencia EFE advirtió que el nuevo decreto tiene el potencial de reactivar la disputa legal entre Bogotá y Managua.
Por ahora es un anuncio, y un análisis de un ministro. Falta el decreto, que dirá las coordenadas, y falta la reacción de Nicaragua. Ahí se verá si Colombia le cambia de verdad las reglas de juego a Managua o si repite, con otro instrumento, la idea de que el mar se defiende con presencia y no solo con fallos.





