De la Espriella le “cobra” a Rodrigo Lara el desastre del Presupuesto en el Congreso

El presidente iba ganando la conversación digital, se hundió el presupuesto y para calmar las redes sacó al ministro que dijo haber garantizado los votos. A Lara Restrepo lo despidieron en plena discusión de la Ley de Sometimiento.
Por Juan Valencia – Redacción Política / Hasta hace pocos días el presidente Abelardo de la Espriella llevaba la delantera en la conversación digital. Su trato a la dirigente de San Andrés y sus posiciones tras la revelación del Pacto de Valledupar lo tenían punteando en las redes, con sus seguidores a favor. Entonces se cayó el Presupuesto General en el Congreso. Un vicio en el trámite tumbó un texto que ya había pasado por las plenarias de Senado y Cámara, luego de que el propio gobierno repitiera que la aprobación era necesaria para dar confianza a los mercados. La ventaja se esfumó bajo el rótulo de “novatada” y De la Espriella buscó cómo sacudirse el golpe. Según fuentes de la Casa de Nariño, para calmar la conversación digital, y su propio mal genio tras el suceso, decidió entregar la cabeza de Rodrigo Lara Restrepo.
El ministro que dijo haber cumplido
Lara había dicho que su trabajo era garantizar los votos para aprobar el presupuesto y que lo había hecho. Esa defensa cayó mal en la Casa de Nariño y terminó siendo el detonante de su salida. Mientras tanto, Salvación Nacional levantó la voz tras el error y le pidió al presidente actuar contra los llamados culpables. Es el único partido que acompañó a De la Espriella desde el primer día de campaña, y el mismo al que Lara le consiguió un lugar en el CNE para Antonio Parra. Pidieron culpables y recibieron al ministro que les había cumplido.
A Gómez Martínez nadie le pidió la cabeza

Nadie pidió la cabeza de Miguel Gómez Martínez. Él es el ministro de Hacienda, quien radicó el proyecto de 634,9 billones el 27 de agosto y lo llamó “el presupuesto de la verdad”, y para muchos también debía responder por el desastre. El Tiempo recuerda que Hacienda empezó negándose a aceptar las proposiciones de los congresistas, y fue Lara quien logró que los legisladores respaldaran la propuesta de todas maneras. Si hubo un error de procedimiento, el país merece saber quién lo cometió. Apuntarle al ministro de la política por ser el más visible no resuelve esa pregunta. ntn24
Despedido en plena faena
La manera en que salió lo dice bien. Lara fue llamado cuando debatía la Ley de Sometimiento, que estaba a punto de aprobarse completa en una sola sesión gracias al ambiente que él mismo había construido. Estuvo desde muy temprano liderando la discusión y se enteró de su despido cuando el proyecto más importante del gobierno estaba casi listo. Ni siquiera lo dejaron cerrar la faena.
Un ministro con matrícula condicional

Tampoco era un ministro intocable. Empezó con lo que el diario llama “matrícula condicional” desde el 20 de julio, cuando el uribismo y el petrismo se unieron para elegir a Honorio Henríquez en la presidencia del Senado y derrotaron a Alfredo Deluque, el candidato que quería el entonces presidente electo. Algunos congresistas se quejaron de su tono impositivo en el reparto de presidencias y comisiones, y en la elección de magistrados del CNE hubo gritos. Aun así frenó la pretensión del Pacto Histórico de quedarse con tres de los seis cupos del tribunal electoral y logró que los liberales volvieran a la sesión del lunes, cuando se habían ausentado por el trato del presidente a su compañera de bancada. Fuera del Congreso, las tensiones venían de las designaciones. Tuvo que reversar al director de Bomberos, Germán Andrés Miranda, y desde Palacio se ordenó revocar la vinculación del exmagistrado Altus Baquero por su cercanía con el bloque petrista. Los influencers abelardistas se encargaron del resto.
Cancino no sabe por qué lo sacaron
Iván Cancino, ministro de Justicia, asumirá temporalmente el Interior mientras se posesiona Alejandro Ordóñez, el reemplazo anunciado por el presidente. Lo primero que hizo fue expresarle su lealtad a Lara, a quien llamó “hermano de vida”, y agregó que espera conocer las razones de su retiro. Quien toma la cartera todavía no sabe por qué sacaron a su amigo, y eso dice mucho de cómo se tomó la decisión.
El desorden que prometió corregir
Con la salida de Lara quedan sin doliente el estatuto antiterrorista, con sus polémicas, el acto legislativo de transparencia en la relación entre Congreso y Ejecutivo y otras iniciativas de gran calado. De la Espriella llegó prometiendo orden frente al caos del petrismo, que marcó el desorden al frente de las carteras con cambios sucesivos de ministros. Ahora va por el mismo camino, y antes de que el grueso de sus proyectos llegue al Congreso. Gobernar para calmar las redes tiene un costo que se paga en el Capitolio, donde las leyes no se aprueban con trinos.
Un sinsabor en el Congreso
La salida de Rodrigo Lara deja un sinsabor ante un Congreso que el presidente considera que “debe servirle” y que no ha respondido así. Lara era un mediador y un jugador que se movía bien entre las bancadas. Traer a Alejandro Ordóñez, en cambio, promete más enfrentamientos y gritos con el Pacto Histórico. Su pasado en la Procuraduría indica que sabe moverse, pero lleva mucho tiempo por fuera de ese ruedo y su paso por la embajada ante la OEA con Iván Duque no tuvo trascendencia. Amanecerá y veremos qué dicen las tendencias que tanto mide el actual gobierno.





