“No confundan cortesía con complicidad”: el ultimátum de De la Espriella a las autoridades de San Andrés por el hospital y Coralina

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En un tenso encuentro en la Base Naval, el presidente lanzó acusaciones directas sobre presuntos negocios familiares en la contratación pública y advirtió que frenará con “todas las armas de la democracia” cualquier bloqueo a la intervención del centro hospitalario.

Por Juan Valencia -Redacción Política / La visita oficial del presidente Abelardo De la Espriella al archipiélago de San Andrés derivó este domingo en uno de los enfrentamientos políticos más crudos de su mandato. Lejos de los protocolos habituales, el mandatario protagonizó un careo directo con la gobernadora Girley Natacha Ordóñez Bowie y la representante a la Cámara Elizabeth Jay-Pang Díaz, dejándoles un mensaje claro: la intervención nacional en la isla no admite saboteos.

El detonante del cruce de palabras fue la crisis del Hospital Departamental, que sufre graves faltantes presupuestales, desabastecimiento de insumos y atrasos en la nómina médica. Según denunció el jefe de Estado, aunque las funcionarias locales mostraron una fachada de tranquilidad ante la intervención gubernamental, detrás de escena promovieron bloqueos para frenarla.

Acusaciones que van más allá de la salud

El discurso presidencial no se limitó a la gestión sanitaria. De la Espriella escaló el tono al señalar directamente a la representante Jay-Pang, advirtiendo que tiene conocimiento detallado sobre la participación del esposo de la congresista en los contratos de la Gobernación.

“Ayer me dijeron que estaban tranquilas con la intervención del hospital y se fueron allá a atravesarse. Estoy enterado de los negocios de su marido, estoy enterado de Coralina, estoy enterado de todo lo que se está haciendo y no lo voy a permitir”, sentenció el mandatario, en un fragmento que ya circula ampliamente en redes sociales.

La mención a la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago (Coralina) añade una nueva capa de complejidad al conflicto, sugiriendo que la vigilancia del Gobierno nacional se extenderá también a la gestión ambiental y los recursos que esta entidad administra.

Un mensaje para la opinión pública insular

Ante los intentos de la gobernadora y la congresista por explicar que su administración había solicitado el acompañamiento del Ministerio de Salud, el presidente cortó las justificaciones. Su advertencia final fue clara y dirigida tanto a las funcionarias como a la ciudadanía del archipiélago: los recursos que se envíen a la isla estarán bajo una vigilancia fiscal estricta.

“Voy a utilizar toda mi autoridad para que no se pierda un peso”, afirmó De la Espriella, reivindicando un estilo de gobierno que, según sus propias palabras, “enfrenta la corrupción que es un cáncer de Colombia, venga de donde venga”.

¿Qué sigue después del careo?

Este episodio marca un punto de quiebre en la relación entre el Gobierno central y las autoridades locales de San Andrés. Las acusaciones verbales del presidente, especialmente las relacionadas con la contratación pública y los presuntos conflictos de interés, podrían ser el preludio de investigaciones formales por parte de la Fiscalía y la Contraloría.

Mientras la isla espera la llegada efectiva de los recursos prometidos, la administración nacional ha dejado claro que cualquier obstáculo político a sus intervenciones será respondido con todo el peso institucional del Estado.


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