El plan de Infantino para vender el Mundial colapsa tras la renuncia de su principal asesor y el rechazo de tres confederaciones
Carlos Cordeiro dimite tras la oposición de UEFA, Concacaf y Asia a privatizar el Mundial por 15.000 millones de dólares. Crece la crisis para Gianni Infantino.

La dimisión de Carlos Cordeiro y la alianza geopolítica entre la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática dejan herida de muerte la privatización del torneo por 15.000 millones de dólares. Zúrich intenta desviar la atención anunciando un Mundial de 64 equipos para agosto.
Por Redacción El 7 / El modelo de gobernanza impuesto por Gianni Infantino en la FIFA acaba de sufrir su golpe más demoledor. La renuncia fulminante de Carlos Cordeiro, asesor principal del presidente de la FIFA y uno de los ideólogos de la privatización comercial del fútbol global, ha dejado al descubierto una rebelión institucional sin precedentes. La dimisión se produjo apenas horas después de que más de la mitad de las 211 asociaciones miembro de la FIFA hicieran pública su oposición frontal al plan para vender los derechos y la operación de la Copa del Mundo por 15.000 millones de dólares a fondos de inversión privados.

El proyecto, que buscaba ceder el control operativo del mayor evento deportivo del planeta a estructuras corporativas externas y redes de capital riesgo, ha sido calificado como “muerto y enterrado” por altos ejecutivos del fútbol internacional. La estocada definitiva llegó cuando la Confederación de Fútbol de Asia (AFC) sumó formalmente sus votos a los bloques ya consolidados de la UEFA (Europa) y la Concacaf (Norte, Centroamérica y el Caribe).
Con los 55 votos europeos y los 35 de la Concacaf alineados en contra, a la resistencia solo le bastaba sumar 16 apoyos entre los 46 miembros asiáticos para sepultar cualquier aspiración del proyecto. Al consolidarse esa mayoría, la matemática electoral dejó sin margen de maniobra a Zúrich, precipitando la salida de Cordeiro y acorralando la figura de Infantino.
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Infantino, el umbral de votación y la sorpresa en el Consejo de la FIFA
La indignación en los pasillos de la FIFA no solo responde al fondo económico de la propuesta, sino a las formas autoritarias con las que la cúpula buscó imponerla. Tras bambalinas existe un profundo asombro por el aislamiento con el que Infantino manejó la negociación, tomando por sorpresa incluso a figuras de alto rango dentro de su propio círculo, como la presidenta de la FA británica y vicepresidenta del Consejo de la FIFA, Debbie Hewitt.

La molestia se transformó en alarma institucional cuando la presidencia pretendió fijar un umbral de aprobación de solo el 50 % más uno de los votos para validar la transacción de 15.000 millones de dólares. Diversos presidentes de federaciones han señalado la irregularidad de esta maniobra, recordando que cualquier modificación estructural o regulatoria de este calibre ha exigido históricamente una mayoría calificada del 75 %. Intentar rebajar el listón democrático para favorecer la entrada del capital privado terminó por encender las alarmas de las federaciones medianas y grandes, que vieron amenazada su propia autonomía financiera.
¿Inversores privados o el juego limpio? La cortina de humo de Gianni Infantino con los 64 equipos
El colapso del plan de venta expone de manera cruda la pregunta sobre quiénes eran los verdaderos beneficiarios de esta operación. Mientras los fondos de inversión privados se preparaban para extraer rentabilidades millonarias a costa del calendario y los derechos comerciales de las selecciones nacionales, la FIFA emitió un escueto comunicado oficial en un intento por contener los daños y redirigir la agenda mediática.
En el comunicado, el organismo anunció que el próximo 14 de agosto tomará una decisión definitiva sobre la posible expansión de la Copa del Mundo a 64 equipos. Esta propuesta de megaproyecto de 64 selecciones es interpretada por analistas de la industria como una cortina de humo desesperada para diluir la crisis política de Infantino y ofrecer nuevos cupos a las federaciones menores a cambio de gobernabilidad. Sin embargo, con el eje UEFA-Concacaf-AFC bloqueando las reformas financieras y la dimisión de su principal operador estratégico, la sombra sobre la continuidad de Gianni Infantino al frente de la FIFA es más oscura que nunca.





