La jugada de Gianni Infantino para privatizar los derechos del Mundial y el choque con la UEFA

La jugada de Gianni Infantino para privatizar los derechos del Mundial y el choque con la UEFA. el7.news

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La propuesta de la FIFA de vender hasta un 30 % de su filial comercial abre la puerta a fondos de inversión globales y desata una rebelión entre las confederaciones ante el riesgo de negociar las sedes y el control del torneo más lucrativo del planeta.

Por Redacción El 7 / La administración de Gianni Infantino al frente de la FIFA se dispone a dar el paso más audaz y controvertido en la historia del negocio deportivo. El organismo rector del fútbol mundial confirmó el inicio de un proceso de consulta para crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial comercial a la que transferirá la gestión operativa de los torneos masculinos, femeninos y juveniles, así como la venta de derechos de transmisión, patrocinios, entradas y licencias.

La estrategia busca captar hasta 4.200 millones de dólares mediante la venta de participaciones minoritarias (de entre el 20 % y el 30 %) a inversores privados de capital financiero internacional, respaldados por la banca estadounidense JP Morgan y consultoras globales.

A pesar de que la FIFA asegura que mantendrá la autoridad exclusiva sobre el calendario, la gobernanza y los aspectos reglamentarios, la sola idea de abrir el Mundial a fondos de inversión privada ha encendido las alarmas en el mapa geopolítico del deporte.

El frente atlántico contra la privatización y el silencio estratégico de Conmebol

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Gianni Infantino, presidente de la Fifa, y Aleksander Ceferin, presidente de la Uefa/EP

La reacción en contra del proyecto no tardó en escalar a nivel continental. A la postura radical de la UEFA —que amenazó con retirar a sus federaciones de los torneos FIFA bajo la premisa de que el fútbol no es un activo comerciable en mercados financieros— se sumó un pronunciamiento oficial de la Concacaf, que agrupa a 41 federaciones miembro de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. El bloque regional expresó su preocupación ante la falta de transparencia en el proceso y cuestionó la entrega de activos comerciales históricos a manos privadas sin un debate profundo.

Esta alianza atlántica entre Europa y Concacaf deja al descubierto una grieta geopolítica dentro del fútbol mundial. Llama la atención la postura de la Conmebol, cuya cúpula dirigencial ha optado por un hermético silencio ante la propuesta de Infantino. Para analistas del sector, la neutralidad del bloque sudamericano responde a la necesidad de proteger los compromisos financieros y la logística de los partidos inaugurales del Mundial 2030 en la región, además del interés de varias de sus federaciones golpeadas económicamente por acceder a la bolsa de financiamiento inmediato que ofrece FFE.

El factor Kushner y la sombra de la élite política estadounidense

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En el fondo de esta reestructuración se perfila la influencia de círculos de alto poder político y económico en Estados Unidos. La apertura a fondos de inversión privados abre la puerta directa a firmas de capital de riesgo vinculadas a la familia Trump y a Jared y Joshua Kushner, quienes han expandido de forma agresiva su presencia en la gestión de activos globales de deportes y entretenimiento.

Para la administración de Infantino, entrelazar el futuro financiero de la Copa del Mundo con estos grupos de poder no solo garantiza liquidez inmediata, sino que traslada el eje de control del fútbol desde Suiza hacia los corredores de Wall Street y Washington. Este movimiento revive los cuestionamientos sobre la entrega de sedes y derechos comerciales a conglomerados privados con intereses políticos, transformando el torneo en una plataforma de rendimiento para la élite financiera norteamericana.

La oferta millonaria de Infantino para asegurar los votos de las federaciones

Para blindar la aprobación de FFE, la cual requiere la ratificación de las federaciones miembro, Infantino desplegó una oferta económica sin precedentes dirigida principalmente a las asociaciones de menores recursos en África, Asia, Oceanía y las Américas:

  • Financiación inmediata: 20 millones de dólares en fondos excepcionales para proyectos especiales mediante el nuevo Programa FIFA Fast Forward.
  • Presupuesto triplicado: Asignaciones de 20 millones de dólares por federación para el ciclo 2027-2030 (frente a los 8 millones actuales).
  • Escalafón a largo plazo: Pagos proyectados de 22 millones para el periodo 2031-2034 y 24 millones para 2035-2038.

Esta estructura de reparto garantiza a la FIFA una base de votos masiva entre las federaciones más pequeñas, buscando neutralizar el peso de las potencias tradicionales europeas y asegurando la luz verde para la privatización parcial de los torneos.

Control deportivo versus rendimiento financiero

El dilema central que enfrenta el fútbol global trasciende las cifras presupuestales. Aunque la FIFA insiste en que los beneficios netos de FFE se reinvertirán en el desarrollo del deporte, la entrada de accionistas minoritarios en la filial comercial impone una lógica de rentabilidad sobre el espectáculo.

Con una valoración de capital inicial estimada en 20.000 millones de dólares para la nueva entidad, los inversores buscarán maximizar el retorno de su capital. Este escenario reaviva el debate sobre si la asignación de sedes para los próximos Mundiales, los formatos de competición y la explotación de los derechos digitales responderán a criterios deportivos o a compromisos financieros asumidos con los nuevos socios del organismo.


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