¿Abre Trump la puerta a una carrera nuclear en Oriente Medio? El pacto con Arabia Saudí divide a la región

El mandatario estadounidense condiciona la cooperación energética a la normalización de Riad con Israel, mientras el acuerdo busca satisfacer las necesidades saudíes sin desencadenar una carrera armamentística regional que beneficie a Teherán.
Por Redacción Internacional / El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este jueves que el histórico acuerdo de cooperación nuclear civil pactado con Arabia Saudí está “totalmente sujeto” a que el reino se adhiera a los Acuerdos de Abraham. En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, Trump matizó que el pacto, firmado un día antes por el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, y su homólogo saudí, Abdulaziz bin Salmán, “no contempla el enriquecimiento” de material nuclear por parte de Riad.
La declaración pone sobre la mesa la estrategia geopolítica de la administración Trump en Oriente Medio: utilizar la tecnología nuclear civil como moneda de cambio para consolidar la normalización de relaciones entre Arabia Saudí e Israel, al tiempo que se contiene la influencia de Irán en la región.
Cómo funcionará el acuerdo nuclear
El pacto, conocido en la jerga diplomática como un “Acuerdo 123”, sienta las bases legales para una asociación multimillonaria que deberá ser revisada y aprobada por el Congreso de EE. UU. Su funcionamiento se basa en el llamado “estándar de oro” de la no proliferación nuclear.
Bajo este esquema, las empresas estadounidenses obtendrán acceso privilegiado para construir y operar reactores nucleares civiles en Arabia Saudí, satisfaciendo la creciente demanda energética del reino y diversificando su economía más allá del petróleo. A cambio, Riad se compromete legalmente a no desarrollar instalaciones de enriquecimiento de uranio ni de reprocesamiento de plutonio en su territorio. Cualquier material nuclear utilizado o generado estará bajo las estrictas salvaguardias y inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El papel de Israel y los Acuerdos de Abraham
La condición impuesta por Trump es clara: no habrá tecnología nuclear sin normalización diplomática. Los Acuerdos de Abraham, impulsados durante el primer mandato de Trump, lograron que Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán establecieran lazos con Israel. Arabia Saudí, como potencia sunita líder, ha sido la pieza faltante en este rompecabezas.
Aunque la administración del expresidente Joe Biden ya había condicionado en su momento esta cooperación al reconocimiento saudí de Israel, las voces críticas señalaban que Trump podría haber suavizado esta postura para cerrar el trato. Sin embargo, su mensaje de este jueves confirma que la presión sobre Riad se mantiene. Para Israel, este acuerdo representa una victoria estratégica doble: gana un socio tecnológico y económico en la región, y logra que su principal rival árabe acepte su existencia a cambio de tecnología energética y, presumiblemente, garantías de seguridad estadounidenses.
La sombra de Irán y el equilibrio regional
El diseño del acuerdo tiene un mensaje implícito y directo para Teherán. Irán ha avanzado significativamente en su programa nuclear, acercando su enriquecimiento de uranio a niveles de grado armamentístico, lo que ha generado una profunda ansiedad en Riad.
Al ofrecer a Arabia Saudí una alternativa energética avanzada pero sin capacidad de enriquecimiento, la Casa Blanca busca evitar una carrera armamentística nuclear en el Golfo. Si Riad hubiera obtenido derecho a enriquecer uranio, habría sido la justificación perfecta para que Irán acelerara su propia búsqueda de un arma nuclear, argumentando que necesitaba contrarrestar una amenaza existencial.
Al blindar el acuerdo con la prohibición de enriquecimiento y las inspecciones del OIEA, Washington intenta satisfacer las ambiciones tecnológicas y de prestigio de Arabia Saudí, sin darle a Irán el pretexto que necesita para cruzar el umbral nuclear. No obstante, analistas advierten que si el Congreso de EE. UU. retrasa la aprobación o si Irán percibe el pacto como una amenaza encubierta, las tensiones en el Estrecho de Ormuz y la región podrían escalar rápidamente.





