La última jugada de Claudia López

La excandidata presidencial se sube al bus de Cepeda con supuestos 200 mil votos de equipaje. ¿Realmente los tiene?
Por: Juan Valencia para El 7.news
Claudia López no quiere salir de los reflectores. Insiste en ocupar titulares y notas de prensa vendiéndose como la cara de un “centro político” que no existe, que fue borrado del mapa en las dos elecciones más recientes. La prueba reina fue la derrota de su esposa, Angélica Lozano, en las legislativas de marzo. La senadora, que legislaba desde 2018 con más de 100.000 votos en las urnas, terminó sacando apenas 33.000, lo que la dejó por fuera del Senado.
En las elecciones del 31 de mayo, López quedó relegada detrás de Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda, Paloma Valencia y Sergio Fajardo. Los votantes le dieron la espalda. Y no fue para menos: tras una alcaldía de Bogotá considerada un desastre, un apoyo al presidente Petro que terminó negado por tras la devastación que este causó, y unos bandazos y peleas que no la llevaron a ningún lado. Hoy, Claudia está por fuera del panorama electoral real e intenta salvar lo poco que queda de su proyecto político con una escisión en el Partido Verde —por medio de Lozano— para no quedar con las manos vacías.
Su llegada a las toldas de Iván Cepeda se da tarde. Viene después de declaraciones dubitativas y de muchos insultos contra Abelardo de la Espriella que hacían anticipar su decisión. Estuvo en vilo porque Cepeda quería imponer una Asamblea Nacional Constituyente —que por cierto ahora le dicen “acuerdo ciudadano”, y que mágicamente desapareció del programa de gobierno pero que en el fondo sigue ahí—. Sin embargo, Claudia se subió al bus. Tenía que sonar en algo antes de las elecciones del domingo 21 de junio. Quería demostrar que llegaba con algo en las manos y, tal vez, esperar que una victoria del Pacto Histórico le deje algo: un cargo, una embajada, un instituto, lo que sea. Así como a lo que está acostumbrada su gente del Partido Verde.
Por cierto, poco hablan Claudia López e Iván Cepeda sobre qué hacer con figuras de los Verdes como Iván Name, expresidente del Senado encarcelado por recibir presuntamente coimas del gobierno Petro. Y qué decir del llamado “dueño” de los Verdes Carlos Ramón González, el millonario ex M-19 que se refugió en Nicaragua tras un desfalco de miles de millones de pesos en la UNGRD, amén de sobornos y espionaje. Sobre esto nada dice la alianza López-Cepeda. Silencio absoluto sobre grandes amigos “caídos” durante la administración Petro.
Al tomar la palabra hoy durante su anexión a la campaña del Pacto Histórico —con todo lo que esto conlleva—, López puso en alto la Constitución de 1991, recordando que fue esta carta magna la que le abrió las puertas a tantos sectores que antes estaban por fuera del juego político. De paso, trazó un paralelismo directo con Iván Cepeda, asegurando que ambos vienen de la misma trinchera: la lucha por los derechos de las víctimas y la búsqueda incansable de la paz.
La exmandataria no escatimó en elogios para el candidato presidencial. Lo describió como un hombre de diálogo y de instituciones, de esos que apuestan por las urnas. A su juicio, Colombia necesita líderes que bajen la temperatura y promuevan la reconciliación en medio de un clima político que huele a pólvora. Sin embargo, para muchos fue la última jugada de Claudia antes de caer en el total olvido y de pasar al mismo baúl de los recuerdos con Sergio Fajardo. Claudia decidió jugarse la carta de Roy y subirse a un bus que tal vez no lleve a ningún destino este domingo después de las 4:00 p.m.





