La OMS lanza nuevas directrices para salvar a niños con anemia falciforme, una amenaza que también golpea a América Latina

Por Redacción Internacional / La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó un nuevo paquete de directrices y herramientas orientado a mejorar la atención de niños y adolescentes con enfermedad de células falciformes (ECF), además de acelerar el acceso a medicamentos adecuados y asequibles para esta población.

Pascale Allotey, directora del Departamento de Salud Sexual, Reproductiva, Materna, Infantil y Adolescente y Envejecimiento de la OMS, fue enfática al señalar que el lugar de nacimiento de un niño no debería determinar si accede o no al tratamiento que necesita para sobrevivir, pese a que ya existen terapias capaces de marcar la diferencia
La cifra que sustenta la urgencia es dura: la ECF contribuyó a un estimado de 81.100 muertes en menores de cinco años solo en 2021. Se trata del trastorno sanguíneo hereditario más frecuente del planeta y una de las principales causas prevenibles de muerte y discapacidad infantil, con mayor peso en países de ingresos bajos y medianos.
No es solo un problema africano
Aunque cerca del 80% de los casos se concentra en el África subsahariana, la OMS es clara en un punto que suele pasarse por alto en la cobertura internacional: la enfermedad también golpea a poblaciones del Mediterráneo Oriental, el Caribe, Asia Meridional y América Latina, además de comunidades de la diáspora afrodescendiente en todo el mundo. Es una condición genética hereditaria que exige diagnóstico temprano y seguimiento especializado, justamente lo que estas nuevas directrices buscan estandarizar.
El corazón de la estrategia: la hidroxiurea

Meg Doherty, directora del Departamento de Ciencia para la Salud de la OMS, planteó el problema de fondo: de nada sirve tener un medicamento eficaz si los niños no pueden acceder a él, costearlo o tomarlo en una presentación pensada para su edad. Por eso el trabajo conjunto con el Global Accelerator for Paediatric Formulations (GAP-f) arranca justamente con la hidroxiurea, un fármaco capaz de prevenir complicaciones severas y salvar vidas.
Esta hoja de ruta se apoya en la primera guía normativa publicada por la OMS en mayo de 2026, específica para el diagnóstico, prevención y manejo clínico de la ECF en menores de 0 a 19 años. El documento reúne 15 recomendaciones distribuidas en siete áreas prioritarias, entre ellas una recomendación firme: el uso de hidroxiurea para todos los niños y adolescentes con anemia de células falciformes de entre 9 meses y 19 años, sin importar la gravedad clínica del caso.
El reto ahora es que la guía no se quede en el papel
La propia OMS admite que publicar la guía es apenas un hito; la verdadera prueba está en su implementación, que dependerá de la articulación entre gobiernos, fabricantes, entes reguladores, investigadores y comunidades afectadas. Ahí entrarán a jugar la red GAP-f y la próxima Alianza Mundial OneSCD, que buscarán traducir estas recomendaciones en acciones concretas de prevención, tratamiento y atención de calidad en los países con mayor prevalencia de la enfermedad.





