La corona que reabrió una herida sin cerrar en Barranquilla

Por Juan Valencia_Redacción Política / Salwa Maloof Habib tiene 24 años, es profesional en Relaciones Internacionales, bailó cumbia y mapalé desde niña en las academias más reconocidas de Barranquilla y fue escogida el pasado 21 de agosto, entre seis candidatas, como la reina número 91 del Carnaval de Barranquilla 2027. Su designación debería ser una noticia de farándula sin mayor complicación. No lo es, porque Salwa es hija de Dieb Maloof, el primer senador colombiano condenado por parapolítica, y esa combinación —corona, apellido y pasado paramilitar— encendió una discusión que va mucho más allá del Carnaval.

Quién es la nueva reina, más allá del apellido
Antes de hablar de su padre, vale la pena decir quién es Salwa por cuenta propia. Nació y creció en Barranquilla, se formó en danza en las academias de Julie de Donado y Marly Hernández, y continuó su preparación con Nativos de Puerto Colombia. Hoy integra la cumbiamba La Misma Vaina. Describe la cumbia como “la raíz, el alma y el corazón del Carnaval” y ha dicho que quiere usar su reinado como plataforma de solidaridad, en un año marcado por el terremoto que afectó a varias regiones del país.

Su hermana, Samia Maloof, ya había llevado la corona de reina del Carnaval de los Niños en 2024, así que la familia no es nueva en el mundo carnestoléndico de la ciudad.
El peso del apellido: quién es Dieb Maloof

Dieb Maloof Cusse fue senador de la República entre 2000 y 2007. En 2008 se convirtió en el primer congresista colombiano condenado por el escándalo de la parapolítica: un juzgado de Santa Marta lo sentenció a siete años y tres meses de prisión por concierto para delinquir agravado, organizar grupos armados ilegales, fraude electoral y constreñimiento al elector, tras comprobarse sus nexos con el Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia que dirigía Jorge 40. Maloof aceptó los cargos, lo que le permitió una rebaja de pena y terminó pagando cuatro años y nueve meses. Su abogado defensor en ese proceso fue Abelardo de la Espriella, hoy presidente de Colombia.

Es importante precisar un punto que suele generar confusión: Maloof no fue condenado por ningún homicidio. En 2015 fue capturado como presunto determinador del asesinato del entonces alcalde de Santo Tomás, Nelson Mejía, pero la Fiscalía terminó revocando la acusación y precluyendo el caso a su favor; años después, la justicia incluso ordenó indemnizarlo por la privación injusta de la libertad que sufrió en ese proceso. Atribuirle hoy responsabilidad en ese u otros crímenes sin una condena de por medio sería una imprecisión seria, así que en el7.news preferimos ceñirnos a lo que efectivamente está probado: su condena por parapolítica.
¿Quién decide realmente quién es la reina?

Aquí está el dato que más se ha tergiversado en redes: la reina del Carnaval no la nombra el alcalde Alejandro Char a título personal. La designa la Junta Directiva de Carnaval de Barranquilla S.A.S., una empresa de economía mixta que administra los eventos centrales de la fiesta. Pero tampoco es del todo un asunto ajeno al poder político: según reportes de La Silla Vacía, la Alcaldía de Barranquilla tiene la mayor participación accionaria dentro de esa junta (48%) y varios de sus miembros son funcionarios del gabinete distrital, lo que le da a Char una influencia real —aunque no un poder de firma personal y directo— sobre decisiones como esta.
La noticia de la designación de Salwa fue comunicada, de hecho, de una forma inusual: la primera dama del Distrito, Katia Nule, fue personalmente hasta la casa de la candidata a darle la noticia, en lugar de la tradicional llamada telefónica. Es decir el alcalde Char escogió al Clan Maloof.
El imperio de la salud: Del remate del Seguro Social a la clínica de la Vía 40
¿De dónde sale el músculo financiero que soporta semejante ostentación? El expediente del patriarca, Dieb Maloof Cusse, explica la arquitectura de esta fortuna. Antes y durante su paso por el Congreso —por el cual fue condenado a 7 años y 3 meses de prisión tras comprobarse sus pactos con el Bloque Norte de las AUC liderado por alias “Jorge 40″—, Maloof tejió un imperio en el sector salud.
A través de la captura política de la ESE Red de Hospitales del Atlántico y su influencia en el proceso de liquidación y privatización de las antiguas clínicas del Instituto de Seguros Sociales (ISS), el clan logró posicionarse como el amo y señor de la contratación médica en la Costa. El reflejo tangible de este entramado es la red de infraestructura hospitalaria de la que es propietario y gestor, destacando la controversial Clínica La Misericordia Internacional (ubicada sobre el corredor industrial de la Vía 40), un bastión privado edificado sobre las cenizas de un vieja Clínica del Seguro Social que hoy factura cifras astronómicas.
El rumor que corre por La Arenosa
Hay algo más que se mueve por los corrillos barranquilleros y que, hasta el momento, no pasa de ser eso: un rumor. En las calles de La Arenosa se comenta con insistencia que la corona de 2027 tuvo un costo económico fuera de lo habitual, muy por encima de lo que suelen aportar otras candidatas o sus familias al proceso. No existe, hasta ahora, ninguna prueba pública, documento o declaración oficial que respalde esa versión, y ni la organización del Carnaval ni la familia Maloof se han pronunciado al respecto. Lo dejamos consignado porque circula con fuerza en la ciudad, pero será cierto solo si en algún momento aparece algo que lo sustente; mientras tanto, sigue siendo apenas eso: un rumor.
El Carnaval de Barranquilla 2027 se realizará entre el 6 y el 9 de febrero. Para entonces, es probable que la polémica de agosto ya se haya diluido entre los tambores. La pregunta de fondo, sin embargo, seguirá ahí.





