EEUU urge a la OEA a “ir más allá de las palabras” frente al régimen de Ortega y Murillo

Tras advertir que “las palabras solas no han funcionado”, Washington solicita una reunión de cancilleres para frenar la reforma constitucional que consolida el poder del matrimonio gobernante y profundiza la represión contra la disidencia.
Por Jhon Cárdenas_Redacción El 7 / La delegación de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA) ha propuesto este miércoles “ir más allá” de las meras declaraciones y actuar de manera colectiva frente a lo que calificó como “el asalto de la dictadura” que ejercen Daniel Ortega y Rosario Murillo “a las libertades del pueblo nicaragüense”.
“Las palabras solas no han funcionado. La acción llega tarde”, ha enfatizado Washington en respuesta a la deriva autoritaria del binomio Ortega-Murillo, quienes ejercen como copresidentes tras una reforma constitucional que, según la delegación estadounidense, busca inhabilitar a la oposición y prolongar su permanencia en el poder.
“Murillo y Ortega están reescribiendo la Constitución de Nicaragua, de nuevo, para extender su mandato y excluir a amplios sectores de nicaragüenses de la vida política. Esto no es reforma, es autoritarismo”, ha sentenciado Estados Unidos, que cuenta ya con el respaldo de Argentina, Costa Rica, Panamá y Paraguay.
En esa línea, Washington ha advertido de que “cualquier plebiscito que carezca de elecciones multipartidistas no es democrático” y ha propuesto que los ministros de Exteriores de la OEA se reúnan para determinar una respuesta conjunta contra “la amenaza que representa la dictadura de Murillo-Ortega para la paz y la seguridad regionales”.
El responsable de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, ha subrayado que “Estados Unidos no puede seguir actuando solo contra la amenaza” que supone el matrimonio gobernante, a quienes acusa de haberse convertido “en aquello contra lo que lucharon en un principio: una dictadura cruel”.

De líder revolucionario a caudillo perpetuo

Daniel Ortega llegó al poder por primera vez en 1979, tras el triunfo de la Revolución Sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza, asumiendo como coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. Tras ganar las elecciones de 1984, gobernó hasta 1990, cuando perdió los comicios frente a Violeta Barrios de Chamorro.

Regresó a la presidencia en 2007 y, desde entonces, ha desmantelado progresivamente los contrapesos institucionales: en 2009 logró que la Corte Suprema le habilitara para la reelección inmediata, en 2017 regresó con Murillo como vicepresidenta y en 2021 se impuso en unos comicios celebrados con todos sus rivales políticos encarcelados o en el exilio. La reciente reforma constitucional que instaura la copresidencia con su esposa culmina ese proceso de concentración absoluta del poder.
Un historial de represión y abusos
Desde la brutal represión de las protestas ciudadanas de abril de 2018, que dejó más de 350 muertos según organismos internacionales de derechos humanos, el régimen Ortega-Murillo ha intensificado una campaña sistemática de persecución contra cualquier forma de disidencia. Cientos de opositores, periodistas, líderes estudiantiles y defensores de derechos humanos han sido encarcelados, torturados o forzados al exilio.
En 2023, el Gobierno despojó arbitrariamente de la nacionalidad nicaragüense a más de 300 personas, entre ellos escritores, sacerdotes y activistas. Además, se ha cerrado cientos de organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación y universidades, mientras la Iglesia católica ha sido objeto de hostigamiento, con la expulsión de órdenes religiosas y la detención del obispo Rolando Álvarez, condenado a 26 años de prisión.
Hace apenas dos semanas, Murillo advirtió de que “no volverá a haber elecciones” en el país que gobierna desde 2007 y que se trabajará con “las asambleas nacionales y las organizaciones correspondientes” para evitar que los “golpistas” y los “vendepatrias” lleguen al poder.
Con información de EUROPA PRESS





