“Cría cuervos y te criticarán la Paz Total”

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Petro echa a su ministro por cantarle las verdades del orden público y la desobediencia de su fallido heredero en la cara.

El Gobierno saliente cierra uno de sus días más caóticos y sombríos confirmando que en el Palacio de Nariño no se tolera la sensatez. En una fulminante decisión de última hora, el presidente Gustavo Petro le exigió la renuncia inmediata a su ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, fulminando de un plumazo a un funcionario clave a menos de un mes de que termine el mandato y se concrete el cambio de mando el próximo 7 de agosto.

La salida forzada de Cuervo no responde a un ajuste técnico de cierre de gestión, sino a un drástico cobro de cuentas políticas. El detonante fue la negativa del alto funcionario a sumarse al coro oficialista que busca incendiar la institucionalidad. Cuervo cometió el “pecado” de desmarcarse públicamente del incendiario llamado a la desobediencia civil promovido por Iván Cepeda —y respaldado ciegamente por Petro en redes—, defendiendo en su lugar las vías institucionales y legales para la transición de poder con el mandatario electo, Abelardo de la Espriella.

Para colmo de males dentro de la ortodoxia petrista, el saliente jefe de la cartera del Derecho también lanzó duras verdades sobre el balance de la “Paz Total” en los micrófonos de Caracol Radio. Cuervo calificó como un grave error el haber otorgado estatus de negociación política a las disidencias de las Farc y admitió el fracaso rotundo ante un ELN sin voluntad real de desarme. Estas declaraciones, cargadas de un realismo técnico que contrastaba con la retórica oficial, terminaron de sellar su destino en un Ejecutivo que prefiere la lealtad ciega antes que la autocrítica.

Con este fulminante despido (Aunque Cuervo salga a decir que “renuncia“), Petro no solo debilita el ya golpeado proceso de empalme, sino que envía un mensaje atemorizante a lo que queda de su equipo de gobierno: quien no radicalice el discurso y no desconozca las urnas, se va. En medio de la creciente zozobra nacional por las teorías conspirativas y los ataques algorítmicos denunciados por el propio presidente, la purga del ministro de Justicia confirma que el mandatario prefiere rodearse exclusivamente de incondicionales dispuestos a estirar la polarización hasta las últimas consecuencias.

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