Cepeda reitera desobediencia civil contra De la Espriella: ¿ingenuo o incendiario?

El senador del Pacto Histórico declaró que “no reconoce” al presidente electo y llamó a desconocer sus decisiones. Mientras algunos ven el anuncio como una pataleta reiterativa, otros advierten que sus palabras pueden escalar a violencia.
Por Juan Valencia – El senador Iván Cepeda anunció este sábado desde Cali que el Pacto Histórico emprenderá una “desobediencia civil pacífica” contra el gobierno de Abelardo de la Espriella, a quien declaró abiertamente que “no reconoce como presidente de la República” y que rendirá además un homenaje al presidente Gustavo Petro el 6 de agosto.
“Hoy no reconocemos como presidente de la República a Abelardo De La Espriella. Ya hemos dicho las razones por las que no lo hacemos”, sentenció Cepeda, quien advirtió que no obedecerá decisiones que, a su juicio, sean contrarias a la Constitución.
Las cuatro razones de siempre de Cepeda
Cepeda enumeró los cuatro motivos que, según él, justifican la desobediencia civil: la supuesta entrega de soberanía nacional a Estados Unidos, el desmonte de las reformas sociales del gobierno Petro, una amenaza de desconocer la Constitución y una presunta persecución política contra la oposición.
Argumentos que, vale recordarlo, ya había esgrimido días atrás cuando anunció por primera vez esta misma estrategia. La repetición no es casual: Cepeda parece creer que si lo dice suficientes veces, la realidad cambiará.
Lejos de moderar el tono, lanzó una advertencia que oscila entre lo ingenuo y lo preocupante: “No le tememos, lo vamos a confrontar y lo vamos a derrotar. Vamos a ver quién se cansa primero, si el pueblo de hacer desobediencia o él de amenazarnos”.
¿Desobediencia pacífica o incitación al caos?
Cepeda insistió en que la desobediencia civil será “estrictamente pacífica” y que no contempla el uso de la violencia. Aseguró que las acciones se construirán junto con organizaciones sociales, cabildos y asambleas populares.
Sin embargo, el historial habla por sí solo. Cada vez que el Pacto Histórico llama a la “protesta social”, los bloqueos de vías, los enfrentamientos con la fuerza pública y los daños a la infraestructura no se hacen esperar. La diferencia entre “protesta pacífica” y “vandalismo” suele ser una cuestión de semántica, no de hechos.
Lo que preocupa de las declaraciones de Cepeda no es solo su reiteración ni su ingenuidad política. Es el efecto que pueden tener en un país polarizado donde sectores radicales ya han demostrado disposición a la violencia. Cuando un senador de la República dice abiertamente que “no reconoce” al presidente electo y llama a “desobedecer” sus decisiones, está enviando un mensaje que puede ser interpretado de muy distintas maneras.
La realidad de los números
Mientras Cepeda anuncia desobediencia civil, la realidad es que Abelardo de la Espriella ganó las elecciones con una votación contundente. El Pacto Histórico perdió la presidencia y quedó como minoría en el Congreso. Las urnas hablaron, y hablaron claro.
Pero Cepeda parece no aceptar esa realidad. Prefiere declararse en “desobediencia” antes que aceptar que perdió. Prefiere llamar al desconocimiento antes que ejercer una oposición constructiva.
La pregunta es si esta estrategia le servirá políticamente al Pacto Histórico o si terminará aislándolo aún más. Y la pregunta más inquietante es si sus palabras, una vez más, serán el preludio de una escalada de violencia que Colombia no necesita. Porque la historia reciente ha demostrado que cuando Cepeda habla de “desobediencia civil”, lo que sigue no siempre es pacífico.





