Cayó Juliana Guerrero, la primera ‘mariposa amarilla’, y no irá a la cárcel

Por Redacción Política El 7
Juliana Guerrero, la joven que Gustavo Petro defendió a capa y espada e intentó nombrar viceministra de Juventud pese a no tener título profesional, aceptó este martes lo que medio país ya sabía: falsificó sus credenciales académicas para escalar en el poder. Lo hizo ante un juez, en una audiencia de legalización de preacuerdo con la Fiscalía, y lo hizo sabiendo que ese “sí, delinquí” le va a costar apenas tres años de condena que, con toda probabilidad, ni siquiera va a pisar una cárcel.
El expediente es sencillo de resumir y perturbador de digerir: Guerrero pagó cerca de 8 millones de pesos a la Fundación Universitaria San José para obtener dos títulos —tecnóloga en Gestión Contable y Tributaria y profesional en Contaduría Pública— sin haber pisado un aula, presentado un examen ni cumplido con la prueba Saber Pro exigida por el Icfes. Con esos diplomas falsos armó una hoja de vida que le sirvió para intentar convertirse en viceministra de Juventud del gobierno Petro. La Fiscalía fue clara: sabía que los documentos eran falsos y aun así los usó “con el propósito de engañar al servidor público nominador”.
Un “cómplice”, no una “autora”: el primer regalo judicial
Antes incluso de conocerse la pena, ya hubo un beneficio procesal que no pasa inadvertido: la Fiscalía degradó su grado de participación de autora a cómplice, “para hacer más eficiente y ágil la administración de justicia”, según explicó la fiscal del caso. Esa degradación no es un detalle técnico menor: es la que le abre la puerta a que, aunque sea condenada a tres años, la pena termine suspendida y Guerrero cumpla su sanción en libertad. El mismo camino, con la misma fórmula, ya lo transitó Luis Carlos Gutiérrez Martínez, el exsecretario general de la Fundación San José que reconoció haber falsificado los diplomas: tres años, y tampoco un día de cárcel.
Dos personas admitieron ante un juez haber montado un fraude para colar a alguien sin título en un cargo público de alto perfil. Las dos van a dormir en su casa.
El padrinazgo que no se puede borrar con un “pido perdón”

Lo que hace de este caso algo más que una anécdota judicial es el contexto político que lo rodea. Guerrero no llegó sola ni por mérito propio a las puertas de un viceministerio: fue el propio Gustavo Petro quien la defendió públicamente y anunció su nombramiento, incluso después de que su primera hoja de vida no acreditara el título exigido. Cuando la polémica arreció, apareció una segunda versión de esa hoja de vida, esta vez con los diplomas —hoy confirmados como falsos— ya incluidos.
El caso de Guerrero, además, no es un hecho aislado sino la primera ficha en caer de una red bautizada dentro de sectores del propio gobierno como las “Mariposas Amarillas”: mujeres jóvenes con cercanía a Petro que, según denuncias de la propia exfuncionaria Angie Rodríguez, habrían tenido influencia desproporcionada sobre nombramientos y contratos en distintas entidades del Estado. En esa lista aparecen también nombres como Gabriela Muñoz, contratista en la Aerocivil, y María Masip Zawady, conocida como “La Coco”, investigada por presuntos contratos irregulares en Prosperidad Social y otras entidades. Todas, según las denuncias, dentro del mismo círculo de acceso directo al poder que hizo posible el ascenso meteórico de una joven de 22 años sin trayectoria profesional ni técnica que la respaldara.
“No fue mi intención hacerle daño al Estado”

Durante la audiencia, Guerrero tomó la palabra para pedir perdón: al país, a su familia, a la Universidad San José, a “los jóvenes que alguna vez me dieron su respaldo”. Dijo no querer presentarse como víctima y afirmó que su fe le enseñó que “reconocer nuestros errores, pedir perdón y responder por ellos también es una forma de cuidar el corazón”. Palabras que llegan cuatro años después de haber sido señalada, dos años después de haber sido imputada, y apenas unas semanas después de haber evadido en más de una ocasión las audiencias que la citaban ante la justicia.
El perdón, en este caso, no vino acompañado de una sola noche en una celda. Y esa es, en el fondo, la pregunta que este caso deja abierta y sin responder: si la primera “mariposa amarilla” en caer sale ilesa de la cárcel pese a admitir el fraude, ¿qué mensaje les queda al resto de la red que, según las denuncias, sigue operando en las sombras del poder?





