Caos sin precedentes en Ceuta tras la llegada de 60 mil migrantes y la intervención militar de España

La mayor emergencia migratoria y de seguridad desborda la ciudad autónoma, deja decenas de víctimas mortales y activa presiones de la Unión Europea e Italia para suspender Schengen si el gobierno de Pedro Sánchez no recupera el control territorial.
Por Redacción Internacional / La ciudad autónoma de Ceuta vive horas de extrema gravedad operativa y política tras el ingreso sin precedentes de más de 60.000 migrantes procedentes de territorio marroquí en apenas 24 horas. La envergadura de la marea humana, que cruzó a través del espigón del Tarajal y diversos puntos de la valla fronteriza, superó la capacidad de la Guardia Civil y la Policía Nacional, obligando al Gobierno de España a ordenar la movilización urgente de unidades del Ejército de Tierra con vehículos blindados para intentar contener la situación.

El balance humano de la jornada es trágico, con más de una treintena de víctimas mortales confirmadas tras los intentos masivos por bordear a nado los límites marítimos que separan a Marruecos del enclave europeo. La emergencia ha colapsado los centros de acogida (CETI) y la infraestructura hospitalaria, mientras miles de personas deambulan por las calles del territorio ceutí, donde los comercios han permanecido cerrados ante el clima de incertidumbre.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desplazó de urgencia a la zona junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, catalogando los hechos como una transgresión de la integridad territorial de la nación y anunciando la agilización de expedientes de devolución en caliente y repatriación masiva en coordinación con la administración central.
El papel de Marruecos y el uso geopolítico de la presión en la frontera

La pasividad y posterior repliegue de los efectivos policiales marroquíes en Castillejos han vuelto a poner bajo el foco a Rabat como responsable de flexibilizar intencionadamente los controles de seguridad en el paso del Tarajal. Aunque el canal diplomático entre ambos países se reabrió en años recientes tras el reconocimiento español del plan de autonomía para el Sahara Occidental, analistas y sectores de la oposición interpretan la pasividad alauita como una medida de coerción política dirigida a presionar las decisiones financieras y comerciales de Madrid y Bruselas.
Testimonios en el terreno confirman que miles de jóvenes fueron convocados mediante redes sociales en zonas limítrofes marroquíes bajo la promesa de aperturas definitivas del paso fronterizo, una dinámica que replica la crisis sufrida en mayo de 2021. Ante este escenario, diversos líderes regionales exigen responsabilidades directas a Rabat por utilizar los flujos de personas como mecanismo de chantaje geopolítico en el norte de África.
La reacción en la Unión Europea y la amenaza a la libre circulación de Schengen
El impacto del desborde fronterizo escaló de inmediato a los despachos del bloque comunitario. Desde Bruselas, las autoridades europeas instaron al Gabinete de Pedro Sánchez a adoptar medidas contundentes de protección en lo que constituye la frontera exterior sur de la Unión Europea. La presidenta de la Comisión Europea reiteró que las fronteras españolas en el norte de África son fronteras comunitarias, ofreciendo la movilización de la agencia Frontex pero demandando firmeza en el restablecimiento del orden.
La urgencia tomó un tinte de fractura interna cuando gobiernos de la línea dura en materia migratoria, liderados por Italia y apoyados por socios del norte como Finlandia, amenazaron con solicitar la suspensión de las garantías del espacio Schengen para España. Esta exigencia pone sobre Sánchez una enorme presión para controlar la migración irregular o arriesgarse a un aislamiento operativo que reactive los controles fronterizos dentro de los países miembros de la Unión.





