EE.UU. anuncia la mayor revocación de visas de su historia: el caso de un colombiano fue la excusa perfecta

El Gobierno de Estados Unidos confirmó este martes que revocará los visados de corta duración a extranjeros que hayan solicitado asilo tras ingresar como visitantes, una medida que la propia Casa Blanca describió como la mayor revocación masiva de la historia del país. Según cifras de Bloomberg, el proceso podría afectar hasta 200.000 personas en todo el mundo, y Colombia ya tiene un protagonista involuntario en esta historia: el activista Franklin Humberto “Beto” Coral.
Qué dijo el Departamento de Estado
El portavoz Tommy Pigott explicó a Europa Press que la cartera diplomática trabaja junto al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para ubicar y cancelar los visados de no inmigrante de personas que llegaron a Estados Unidos alegando ser visitantes temporales, pero que después pidieron asilo para quedarse de forma permanente. Pigott defendió la medida argumentando que los visados por negocio o turismo se otorgan bajo el entendido de que su titular planea regresar a su país de origen, y que usar ese permiso para pedir asilo constituye, a ojos de Washington, un fraude.
El funcionario resumió la postura del Gobierno con una frase que ya se volvió repetida en los medios estadounidenses: una visa es un privilegio, no un derecho. No se han dado cifras oficiales de afectados y se aclaró que el proceso avanzará de forma gradual, sin que la revocación implique necesariamente una deportación inmediata.
El caso que Washington usó como ejemplo: Beto Coral
Para justificar la medida, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, señaló públicamente el caso de un ciudadano colombiano que entró a Estados Unidos en 2015 con visa de turista y meses después solicitó asilo. Aunque no lo nombró en esa primera mención, el caso corresponde al del activista bogotano Beto Coral, deportado a Colombia en julio de este año.
Landau fue mucho más directo en publicaciones posteriores en X, donde llamó “abuso” al proceso de asilo de Coral y lo calificó como ejemplo de lo que está mal en el sistema. Según su relato, Coral llegó a Estados Unidos con visa de turista a finales de 2015, obtuvo un permiso de trabajo durante el Gobierno de Barack Obama y lo renovó por una década, mientras —según Landau— hacía activismo político a favor del expresidente Gustavo Petro y criticaba públicamente las políticas migratorias del país que lo acogía. El funcionario calificó la situación de contradictoria y la usó para argumentar que el sistema de asilo estadounidense necesita mano dura.
Coral, por su parte, ha señalado que pidió asilo como víctima de la violencia y la impunidad en Colombia, y ha denunciado maltrato durante su detención previa a la deportación.
¿Y los demás colombianos con visa B1/B2?
Aquí está el punto que más le interesa a cualquier colombiano con una visa de turista o negocios vigente: por ahora no hay una cifra oficial de cuántos compatriotas podrían verse afectados. Ni el Departamento de Estado ni el DHS han publicado un desglose por nacionalidad, y los propios funcionarios estadounidenses han reconocido que el número real de personas con solicitudes de asilo activas dentro de este universo de visas todavía es incierto.
Lo que sí es claro es que Estados Unidos ya endureció el filtro hacia adelante: los nuevos solicitantes de visas B1 y B2 deben confirmar que no pedirán asilo una vez estén en territorio estadounidense y demostrar vínculos sólidos con su país de origen que respalden su intención de regresar.
Para quienes ya tienen visa vigente, la revisión anunciada se enfocaría en visas B1 y B2 emitidas entre 2016 y 2026 cuyos titulares hayan solicitado asilo en algún momento después de haber ingresado como visitantes. Si no se encuentra en ese escenario —es decir, si viaja o ha viajado a Estados Unidos con fines turísticos o de negocios sin haber solicitado asilo posteriormente— la medida, tal como está planteada hasta ahora, no lo afectaría directamente.
La iniciativa todavía podría cambiar, suspenderse o ser impugnada en las cortes antes de aplicarse por completo, así que lo más prudente es seguir de cerca los próximos anuncios oficiales antes de sacar conclusiones definitivas.





