El informe de HRW que conecta a mercenarios colombianos con masacres en Sudán

Por: Redacción Editorial / La sofisticada capacidad táctica del personal militar retirado de Colombia continúa en el ojo del huracán internacional por su reclutamiento en conflictos externos. El revelador expediente documental elaborado por la organización Human Rights Watch (HRW) sacó a la luz la compleja red clandestina que conecta a exmilitares y contratistas privados contratados en Bogotá con las atrocidades perpetradas durante la guerra civil en Sudán.
Los hallazgos del organismo internacional documentan cómo cientos de combatientes hispanohablantes terminaron desplegados al servicio de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), milicias paramilitares acusadas por organismos multilaterales de ejecuciones sumarias, violencia sexual y matanzas sistemáticas en la región de Darfur.
La triangulación Bogotá-Abu Dabi: firmas privadas y entrenamiento en bases militares
La investigación de Human Rights Watch, titulada “De Bogotá a El Fasher: El papel de los EAU en el despliegue de combatientes colombianos”, detalla que el reclutamiento masivo estuvo a cargo de la firma de seguridad Global Security Services Group (GSSG), con sede en Abu Dabi.
Según los testimonios y la verificación digital realizada por la ONG, los contratistas salían de Colombia hacia Emiratos Árabes Unidos sin el debido sellado de pasaportes en los controles migratorios tradicionales. Una vez en territorio emiratí, eran trasladados a bases militares como Ghiyathi y Al Wathba para recibir entrenamiento complementario —incluso a cargo de instructores emiratíes— previo a su traslado en vuelos chárter hacia el frente sudanés a través de Chad o Libia.
“La contratación de contratistas militares privados colombianos se suma a un conjunto creciente de pruebas de que se ha brindado apoyo militar directo a las Fuerzas de Apoyo Rápido, las cuales han cometido atrocidades atroces repetidamente en Sudán”, señala la investigación periodística y jurídica deHRW.
Presencia en El Fasher e instrucción a reclutas locales
El expediente de HRW ubica cronológicamente a los exmilitares colombianos en eventos críticos del conflicto, incluyendo la toma y posterior ofensiva sobre la ciudad de El Fasher, capital de Darfur del Norte, a finales de 2025. Testigos presenciales descritos en el informe afirmaron ver a grupos de hombres armados de habla hispana con equipamiento táctico especializado y armamento con silenciadores operando en los mismos cuadrantes donde la Misión de la ONU denunció actos con características de genocidio.
Adicionalmente, las indagaciones citadas por la organización revelaron que algunos mercenarios contratados asumieron labores de instrucción en campos de entrenamiento en Nyala, donde se preparó tácticamente a contingentes de reclutas que incluyeron a menores de edad.
El vacío legal del mercenarismo y la presión internacional
Las contundentes evidencias del informe de Human Rights Watch reabrieron el debate sobre el vacío normativo que rodea a las agencias privadas de reclutamiento que operan en territorio colombiano ofertando sueldos en dólares a suboficiales y oficiales retirados.
Diversos sectores de derechos humanos reiteran el llamado a las autoridades colombianas y a la comunidad internacional para judicializar a las redes de contratación privada y frenar la exportación de capacidades militares hacia escenarios azotados por crímenes de guerra.





