“Nunca estuve obsesionado con la presidencia del Senado”: De la Espriella

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El presidente electo reacciona a quienes dicen que fue derrotado y envía un contundente mensaje a los congresistas mientras señala que él está ocupado con temas de la “gran política”.

Por Juan Valencia_Redacción Política/ Tras la picante jornada en el Congreso donde una inédita alianza entre el uribismo y el petrismo le entregó la Presidencia del Senado a Honorio Henríquez, el presidente electo, Abelardo de la Espriella, rompió el silencio con una tajante declaración pública. En un mensaje directo a la clase política, De la Espriella marcó distancia frente a la derrota de Alfredo Deluque y subrayó que la independencia de las ramas del poder no se negocia.

La postura del mandatario electo busca enviar un mensaje de autoridad ante lo que analistas consideran el primer gran pulso de poder del nuevo escenario político.

El dardo a Enrique Gómez tras el revés parlamentario

En su pronunciamiento, el jefe de Estado electo no guardó reserva sobre el protocolo de su próxima imposición de banda presidencial. De la Espriella reveló que su deseo inicial era que el senador Enrique Gómez Martínez fuera el encargado de imponerle la banda el próximo 7 de agosto, como gesto de reconocimiento a la alianza estratégica y la jefatura de debate ejercida desde Salvación Nacional.

Sin embargo, el presidente electo confirmó que desistió de esa intención. El repliegue se da tras el ruido político y los cuestionamientos generados por las múltiples representaciones y cargos que él mismo ha venido otorgando a la casa Gómez, dejando a un lado o muchos de los que lo apoyaron en la carrera presidencial.

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Respeto a las dinámicas del Congreso sin agachar la cabeza

En su mensaje , De la Espriella enfatizó que el Legislativo debe operar con total libertad, rechazando cualquier intento de imposición o pactos de pasillo destinados a condicionar la agenda de su próximo gobierno.

El mandatario electo dejó claro que, aunque su bloque impulsaba la opción de Alfredo Deluque, la dinámica del Capitolio debe responder a la concertación de las bancadas y no a las maniobras de la “vieja política” para frenar el mandato popular.

Un pulso de gobernabilidad que apenas comienza

La reacción de De la Espriella redefine las reglas del juego para el periodo que se avecina. Al insistir en la autonomía parlamentaria y reajustar los guiños hacia sus aliados más cercanos, el presidente electo traslada la responsabilidad de las reformas y la gobernabilidad directamente a la nueva Mesa Directiva encabezada por Honorio Henríquez, retando al bloque uribo-petrista a responderle al país más allá de los acuerdos burocráticos.

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