La sombra de la Casa Nariño sobre la Fiscalía: el delito que el gobierno Petro buscó desmontar a toda costa

Por: Redacción Editorial
Las recientes revelaciones de la exfiscal Lucy Laborde a la revista Semana terminan de encajar las piezas de lo que ocurrió a puerta cerrada en el ente investigador durante el gobierno de Gustavo Petro. Su testimonio no solo salpica la gestión de la fiscal general, Luz Adriana Camargo, sino que evidencia cómo desde el mismo Palacio de Nariño se habría ejercido presión para manipular el expediente de Nicolás Petro Burgos y despojarlo del delito más grave que enfrentaba: lavado de activos.
Más allá de las penas en cárcel, la urgencia del Ejecutivo por eliminar esa imputación respondía a un cálculo de alto impacto político e internacional. Una condena por lavado de activos abría de inmediato la puerta para que el hijo del entonces presidente ingresara a la Lista Clinton (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, un escenario de consecuencias reputacionales e institucionales devastadoras para esa administración.
Las reuniones a puerta cerrada y la negativa de la fiscal
De acuerdo con el relato de Laborde, la cúpula de la Fiscalía intentó reconfigurar la acusación para limitar el caso a un asunto de enriquecimiento ilícito de servidor público.
“La señora fiscal general me dice: ‘¿Por qué no le quita el lavado de activos y le deja enriquecimiento ilícito? (…) Póngale una pena muy larga; al fin y al cabo, la va a cumplir en una guarnición militar y ya’ (…) Al preguntarle a la delegada qué consecuencias tendría condenarlo por lavado, esta le respondió que ingresaría a la Lista OFAC”, reveló la exfiscal.
La exfuncionaria reiteró que se negó a modificar el escrito de acusación porque las evidencias sobre triangulación de dinero, adquisición de bienes e inmuebles a través de terceros y la entrada de fondos no justificados en el Atlántico configuraban técnicamente el delito de ocultamiento y apariencia de legalidad.
La orden desde Presidencia: el freno a los preacuerdos

El punto más revelador del testimonio de Laborde demuestra cómo el expediente penal se consultaba directamente con la sede de Gobierno. Según la exfiscal, los propios abogados de Nicolás Petro intentaron negociar preacuerdos para degradar la conducta a delitos menores como estafa o abuso de confianza, pero los borradores requerían el aval político de la Casa de Nariño.
“El abogado me dijo que iba a socializar el preacuerdo con Presidencia y después me dijo: ‘No, doctora, definitivamente en Presidencia no aprobaron este preacuerdo porque es el hijo del presidente y ¿cómo queda Colombia con el hijo del presidente condenado por lavado de activos?'”, detalló Laborde.
Tras su negativa a ceder ante las sugerencias de la alta dirección, la fiscal del caso fue despojada de su equipo investigador, trasladada de sede y finalmente retirada del cargo. Hoy, con la perspectiva del tiempo y el cambio de administración, el expediente contra Nicolás Petro deja al descubierto hasta dónde se extendió el brazo del poder ejecutivo para intentar blindar judicialmente al entorno presidencial.
El testimonio de la exfiscal Lucy Laborde sobre las presuntas presiones de la fiscal general, Luz Adriana Camargo, para retirarle el delito de lavado de activos a Nicolás Petro Burgos, no es solo un choque de vanidades jurídicas dentro del búnker. Revela, en el fondo, el cálculo político y financiero que más temía la Casa de Nariño: el ingreso del hijo del presidente a la Lista Clinton (OFAC) de Estados Unidos que al final se dio.
Tras más de tres años de expediente —que comenzó con las confesiones de su expareja Daysuris Vásquez sobre el presunto ingreso de fondos de Samuel Santander Lopesierra (‘El Hombre Marlboro’) y Gabriel Hilsaca a la campaña presidencial en la Costa—, el debate legal se centra hoy en un punto de quiebre, Camargo al parecer abandonaría antes su cargo y el caso Nicolás Petro podría traerle serios problemas especialmente con la justicia de EEUU, la única que parece preocuparles a los funcionarios colombianos al momento de rendir cuentas.





