La «Notaría del Amor»: el favor en Colpensiones con el que Petro cerró su gobierno

Por: Jhon Cárdenas_Redacción El 7 / Prometieron cambiar las prácticas del clientelismo tradicional y erradicar el reparto de feudos burocráticos, pero la recta final del gobierno de Gustavo Petro confirmó que el lucrativo negocio de la asignación de notarías siguió funcionando bajo la misma lógica de favores, pagos políticos y cercanías afectivas.
El más reciente capítulo de este reparto de “fe pública” salpica directamente al entorno de Colpensiones. A través de los decretos expedidos en el remate del periodo presidencial, la administración saliente nombró a Paola Palmariny Peñaranda como notaria encargada de la Notaría 78 de Bogotá.
De aliada del duquismo al empalme con Jaime Dussán
El nombramiento de Palmariny Peñaranda encendió de inmediato las alarmas en los sectores de fiscalización por el entramado político y personal que rodea su designación.
Palmariny Peñaranda no es una aparecida en la burocracia estatal. En el gobierno de Iván Duque fue una figura cercana al entonces ministro del Trabajo, Ángel Custodio Cabrera. Sin embargo, con la llegada del Pacto Histórico al poder en 2022, dio un salto estratégico al equipo de Jaime Dussán en Colpensiones.

Más allá de su rol en la transición administrativa, versiones en los pasillos del poder y reportes periodísticos —como los revelados por la periodista Darcy Quinn— apuntan a que la asignación del despacho notarial en la capital habría tenido una motivación sentimental y de pago de favores políticos, convirtiendo a la Notaría 78 en la «Notaría del Amor» asignada desde la Casa de Nariño en sus días finales.
De vicepresidenta en Colpensiones al salto notarial
El ascenso de Palmariny Peñaranda no fue un hecho fortuito dentro de la entidad pensional. Tras integrar el equipo de empalme, Jaime Dussán la convirtió rápidamente en una de las figuras con mayor poder en el organigrama de Colpensiones, entregándole primero la Vicepresidencia de Riesgos y posteriormente la codiciada Vicepresidencia Comercial.
Pese a las duras críticas que se hicieron por su pasado ligado al Partido de la U y al gobierno Duque, Dussán mantuvo a Palmariny en su círculo de máxima confianza, llevándola a viajes institucionales y reuniones de alto nivel. El nombramiento firmado en la Casa de Nariño en el remate del mandato no fue más que el broche de oro para blindar su futuro burocrático, pasando de manejar la estrategia comercial de las pensiones a quedarse con la fe pública en una de las notarías más apetecidas de la capital.
El premio a Inti Asprilla en Soacha
El caso de Paola Palmariny no es un hecho aislado, sino la confirmación de un patrón de conducta institucional que contradijo el discurso anticorrupción de la administración saliente. En el último día de gobierno, la asignación de despachos notariales sirvió para dar premios de consolación y asegurar el futuro burocrático de sus escuderos más fieles.
El ejemplo más evidente fue el del propio senador de la Alianza Verde, Inti Asprilla, uno de los defensores más vehementes del petrismo en el Congreso, quien en el cierre del mandato resultó beneficiado de manera directa con su nombramiento en la Notaría Segunda del Círculo Notarial de Soacha.
El “cambio” que mantuvo el feudo burocrático intacto
Históricamente, los despachos notariales en Colombia han sido utilizados por los gobiernos de turno como el premio de consolación o el botín político por excelencia para retribuir servicios prestados o mantener gobernabilidad.
Pese a que el gobierno de Petro prometió democratizar y hacer transparentes los nombramientos mediante concursos de mérito rigurosos, las designaciones a última hora de Paola Palmariny Peñaranda y del exsenador Inti Asprilla dejaron en evidencia que el “cambio” prefirió mantener aceitada la maquinaria del reparto notarial hasta el último minuto.





