“Ha triunfado la República sobre la barbarie”: Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de Colombia

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Por Juan Valencia – Redacción política

En una jornada electoral histórica y con los nervios a flor de piel, el abogado y outsider Abelardo de la Espriella se coronó este domingo como el nuevo presidente electo de Colombia tras derrotar en la segunda vuelta al candidato del oficialismo, Iván Cepeda. Desde La Ventana al Mundo en Barranquilla, ante una marea humana que celebraba entre lágrimas y banderas tricolores, De la Espriella ofreció su primer discurso al país con un tono contundente que marca el final de la era de Gustavo Petro y abre un viraje definitivo en la historia política de la nación.

Un mandato de restauración: “El miedo se ha acabado”

Con la seguridad y el ímpetu que caracterizaron su meteórica campaña, el nuevo mandatario arrancó su intervención dejando claro cuál será el norte de su administración. Para De la Espriella, el resultado de las urnas no fue una simple victoria electoral, sino un mandato de salvación nacional. “Hoy Colombia ha hablado con una sola voz, una voz fuerte y clara que retumbó en cada rincón de nuestra geografía. Ha triunfado la República sobre la barbarie, ha triunfado el orden sobre el caos, y la decencia sobre la corrupción”, sentenció en medio de la ovación de sus seguidores.

El presidente electo dedicó los primeros minutos de su discurso a enviar un mensaje de tranquilidad a los sectores productivos y a la ciudadanía golpeada por la delincuencia en las ciudades. Aseguró que el periodo de incertidumbre institucional y descalabro fiscal llegó a su fin. “A partir de este momento, el miedo se ha acabado en Colombia. A los criminales que se tomaron nuestras calles y a los que pretendieron saquear las arcas del Estado les digo: el tiempo de la impunidad terminó. La ley y la autoridad volverán a imperar en esta patria”, afirmó con vehemencia.

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El reconocimiento a las Fuerzas Armadas y el guiño internacional

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Cortesía diario El Heraldo /Josefina Villareal

Uno de los momentos más emotivos de la noche ocurrió cuando De la Espriella rindió un homenaje directo a la Fuerza Pública, un sector con el que mantuvo una estrecha sintonía durante los meses de campaña, especialmente en medio del debate por el uso de los símbolos patrios. El mandatario electo les envió un mensaje de respaldo institucional absoluto: “A nuestros soldados y policías, los héroes de la patria que han sido maltratados y desmoralizados en los últimos años, les devuelvo su dignidad. Bajo mi gobierno, ustedes tendrán el respaldo jurídico y político necesario para defender a los colombianos honestos”.

Asimismo, el nuevo jefe de Estado no dejó pasar la oportunidad para delinear lo que será su política exterior, confirmando que Colombia retomará su papel de aliado estratégico de Occidente y de los Estados Unidos. Aunque evitó mencionar directamente a Donald Trump, el discurso estuvo alineado con las promesas de cooperación militar y lucha frontal contra el narcotráfico pactadas de antemano con Washington. “Colombia vuelve al lugar de honor que le corresponde en el concierto internacional. No seremos más el patio trasero de dictaduras ni el laboratorio de experimentos ideológicos fracasados”, enfatizó.

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Convocatoria a la unidad y el reto de un Congreso amarrado

Hacia el cierre de su intervención, y consciente de que heredará un país profundamente fracturado y un Congreso donde el Pacto Histórico mantiene mayorías relativas, De la Espriella matizó su discurso con un llamado a la reconciliación nacional, pero bajo sus propias condiciones de legalidad. El mandatario invitó a las fuerzas políticas tradicionales —como los partidos Liberal y Conservador— y a los sectores independientes a construir un gran acuerdo de gobernabilidad para sacar adelante las reformas de seguridad y salud que el país exige.

“Gobernaré para todos los colombianos, incluso para aquellos que no votaron por mí. Pero que quede claro: la unidad no significa transigir con la impunidad. Vamos a reconstruir lo que destruyeron, vamos a sanar la economía y vamos a devolverle la grandeza a Colombia”, concluyó De la Espriella en un discurso que cierra una de las campañas más violentas y polarizadas de la historia reciente y abre un nuevo capítulo de incertidumbre y expectativa para el país.

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