El ‘guayabo’ que deja Petro: la última reforma tributaria golpea los conciertos, la rumba y los licores

A semanas de dejar la Casa de Nariño, el Gobierno saliente radica un nuevo paquete de impuestos que apunta al entretenimiento y la noche. Un coletazo fiscal que amenaza con enfriar la economía del espectáculo e incrementar el costo de vida antes de la transición de mando.
Por: Redacción El 7 News
En lo que varios analistas y sectores económicos ya califican como un “despedida con cobro”, el gobierno del presidente Gustavo Petro radicó su última propuesta de reforma tributaria antes de entregar el poder el próximo 7 de agosto. Sin embargo, más allá de los habituales ajustes macroeconómicos, esta iniciativa ha levantado ampollas en la ciudadanía al poner la lupa fiscal sobre sectores que hasta ahora venían impulsando el consumo interno: los conciertos, la vida nocturna y el mercado de licores.
El proyecto busca recaudar recursos de última hora para tapar el hueco fiscal de la Nación, pero traslada una carga pesada a la economía del entretenimiento, un renglón que no solo mueve miles de millones de pesos al año, sino que genera empleos directos en logística, turismo, gastronomía y cultura.
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Del escenario a la mesa: los renglones más castigados
El articulado de la tributaria propone incrementos en las tarifas de IVA y sobretasas específicas que encarecerán de manera directa la experiencia del ciudadano de a pie. Entre los puntos más controvertidos se destacan:
- Espectáculos masivos en la mira: Los eventos culturales, festivales y conciertos de gran formato sufrirán un ajuste impositivo que encarecerá el costo de la boletería, un golpe directo para los promotores y la industria creativa.
- Tasa a la vida nocturna: Bares, discotecas y gastronómicos enfrentarán un reajuste en los impuestos al consumo, lo que se traducirá automáticamente en facturas más altas para los usuarios de la “rumba”.
- Licores y bebidas: Las gravámenes sobre la producción e importación de licores tendrán un alza orientada al recaudo inmediato, apretando aún más el margen de comercializadores y establecimientos.
¿Ajuste necesario o cálculo de salida?
Desde el Ministerio de Hacienda saliente defienden la iniciativa argumentando la urgencia de sanear las finanzas públicas y mantener la sostenibilidad presupuestal para los compromisos sociales vigentes.
Sin embargo, desde los gremios del comercio y la industria del entretenimiento la lectura es totalmente opuesta. Voceros del sector advierten que incrementar impuestos en un momento de desaceleración económica no aumentará el recaudo, sino que desestimulará el consumo, fomentará la informalidad y encarecerá el ocio de la clase media.
La patata caliente quedará ahora en manos del Congreso de la República, donde la bancada entrante y las nuevas fuerzas políticas deberán decidir si le dan trámite al último paquete fiscal petrista o si lo archivan de entrada para abrir paso a la política económica del nuevo gobierno.





