De las fotos en Casa de Nariño a la nómina de la Aerocivil: la controversia que salpica a Gabriela Muñoz

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Por Redacción el7.news

El sacudón político desencadenado por las declaraciones de la exdirectora del DAPRE, Angie Rodríguez, sigue destapando vasos comunicantes de poder, burocracia y presuntas lealtades familiares dentro del Gobierno. En el ojo del huracán aparece ahora Gabriela Muñoz Olaya, señalada por Rodríguez como la supuesta operadora con “línea directa” desde la Presidencia para influir en las decisiones de la Aeronáutica Civil (Aerocivil).

Frente a la lluvia de señalamientos de su relación con el presidente Gustavo Petro, la joven politóloga rompió el silencio con un vehemente comunicado en el que rechazó las acusaciones, denunció ser víctima de violencia basada en género y anunció el inicio de acciones penales por injuria y calumnia contra sus acusadores.

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“Rechazo de manera categórica las afirmaciones falsas que buscan desacreditarme mediante la mentira y la estigmatización. Quien tenga pruebas de algún hecho ilícito, que las presente ante las autoridades; quien no las tenga, deberá responder por las consecuencias jurídicas”, sentenció Muñoz, asegurando que “no se dejará intimidar”.

La “defensa materna”: de la amistad con el Presidente al clan en la Aerocivil

Sin embargo, el control de daños tomó un giro insospechado tras revelaciones periodísticas que, en el intento de desligar al presidente Gustavo Petro de la controversia, terminaron confirmando la extendida red de contrataciones familiares en la entidad aérea.

Según reveló el periodista Melquisedec Torres, la madre de Gabriela, la psicóloga Liliana Olaya —quien afirma ser militante de izquierda y conocer a Petro desde hace 16 años—, se comunicó directamente para aclarar que la llegada de sus allegados a la Aerocivil no respondió a órdenes de la Presidencia, sino a su propia intermediación personal.

Olaya admitió haber utilizado su amistad de años con el exdirector de la entidad, el general (r) Henry Pinto, para gestionar la vinculación laboral de:

  • Sus dos hijos (incluida Gabriela y su hermano).
  • Tres sobrinos propios y un sobrino de su esposo (primos de Gabriela).
  • Cuatro amigos cercanos al círculo familiar.

Malla contractual de $500 millones en un solo año

De acuerdo con los rastreos contractuales divulgados por la cuenta investigativa @r3ntas, esta red de allegados a la familia Muñoz Olaya habría logrado amarrar en lo que va del año 2026 contratos estatales por montos astronómicos:

  • Contratos familiares directos: Cerca de $200 millones de pesos repartidos entre los hermanos y primos.
  • Contratos a amigos cercanos: Adjudicaciones que ascienden a más de $278 millones de pesos.

El argumento de la madre de Muñoz busca matizar la injerencia del Jefe de Estado sosteniendo que su único pedido directo al mandatario fue “recibir a su hija para unas fotos en la Casa de Nariño”. No obstante, el caso reaviva el debate nacional sobre las dinámicas de nepotismo, palanqueo y clientelismo en la asignación del presupuesto público.

Un frente judicial que salpica a la Casa de Nariño

Mientras Gabriela Muñoz insiste en que las denuncias de Angie Rodríguez obedecen a un complot calumnioso motivado por “celos burocráticos” y violencia de género, en la opinión pública aumentan los interrogantes sobre la verdadera capacidad de maniobra que ejercían jóvenes funcionarias dentro de entidades estratégicas del Estado.

Por ahora, Muñoz no ha aceptado otorgar entrevistas periodísticas para explicar de fondo su rol y el de su círculo familiar en la Aerocivil. Con denuncias penales en marcha y un expediente de contratación que sigue sumando ceros, el escándalo deja de ser una simple querella de redes sociales para convertirse en otro frente de inspección para las autoridades de control.


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