¿Cálculo o pánico al futuro? Por qué la fiscal Camargo rompió su silencio tras más de dos años de silencio

La jefa del ente investigador salió a los medios a defender su gestión frente a las acusaciones de “engavetar” expedientes del entorno Petro y la sombra constante de su exjefe, Iván Velásquez. Admitió el fracaso operativo de la Paz Total, pero la indignación pública lejos de apagarse, se enciende.
Por Redacción Editorial / Tras más de dos años de un letargo mediático que desesperaba a la opinión pública y alimentaba toda clase de especulaciones en los pasillos de la justicia, la fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo, finalmente dio la cara. En una ofensiva de entrevistas en medios nacionales tradicionales como Noticias Caracol, El Espectador y El Tiempo, la funcionaria intentó atajar la avalancha de críticas que la señalan de liderar una “fiscalía de bolsillo”, dedicada a ralentizar los expedientes más escandalosos que acorralan al gobierno de Gustavo Petro y a su círculo familiar y en algunos casos, como lo denunciado por Cambio con el magistrado Vladimir Fernández, a protegerlos.
Sin embargo, más que un ejercicio de transparencia, sus explicaciones dejaron un amargo sabor de boca y avivaron los cuestionamientos sobre quién ostenta realmente el poder en el Bunker de la Fiscalía.
La sombra de Iván Velásquez y la tesis del “títere judicial”

Desde su elección, sobre Camargo ha pesado un estigma difícil de borrar: la sombra de su exjefe, el exministro de Defensa Iván Velásquez. En los sectores políticos y periodísticos es un secreto a voces la hipótesis de que las grandes decisiones estratégicas, los tiempos de imputación y la supuesta “congelación” de casos no se toman de forma autónoma, sino bajo la tutela de Velásquez, con quien Camargo hizo llave durante años en las investigaciones de la CICIG en Guatemala.
Frente a estas acusaciones, Camargo fue enfática en reclamar su independencia. Aseguró que las decisiones del ente investigador responden únicamente a criterios técnicos y que su relación con la Casa de Nariño se limita a reuniones estrictamente institucionales. Pero sus palabras chocan de frente con la percepción ciudadana: la aparente parsimonia procesal cuando los investigados son del oficialismo contrasta drásticamente con la contundencia exhibida en otros frentes.
La Paz Total: un fracaso reconocido

Uno de los momentos más tensos de la ronda periodística llegó cuando la Fiscal abordó la controvertida suspensión de órdenes de captura a líderes de grupos armados ilícitos. Sin rodeos, Camargo reconoció lo que millones de colombianos veían en las calles: “No fue exitosa, definitivamente no lo fue”, sentenció al referirse a la operatividad de la Paz Total.
Aunque amparó sus actuaciones en el marco de la Ley 2272 de 2022, la admisión resulta devastadora. Mientras la Fiscalía levantaba órdenes de captura a negociadores que terminaron reincidiendo o fortaleciendo economías criminales, el país asistió al deterioro de la seguridad regional en nombre de un proceso de paz que hoy se cae a pedazos.
Los expedientes que quemana la fiscal Camargo: Nicolás Petro, UNGRD y la campaña

Al ser confrontada por la aparente parálisis en los procesos que directly salpican a la administración central, la fiscal apeló a la filigrana jurídica:
- El caso Nicolás Petro: Justificó la falta de avances drásticos argumentando que asumió el expediente cuando ya estaba en etapa de juicio formal, dejando la responsabilidad del ritmo del proceso en manos del juez de Barranquilla. No obstante, omitió profundizar en las denuncias sobre presiones internas y constantes relevos de fiscales que han enredado la investigación.
- El escándalo de la UNGRD: Admitió “dificultades” y reconoció que no previeron la huida del país de exfuncionarios clave como Carlos Ramón González, un hecho que la opinión pública califica como una grave negligencia de la Fiscalía al no actuar con oportunidad preventiva.
- Financiación de campaña (Roa y Jaramillo): Sostuvo que las indagaciones avanzan a paso firme bajo rigor probatorio y desestimó cualquier versión sobre presuntos favores políticos en la Corte Suprema de Justicia.
Control de daños o simple retórica

El despliegue mediático de Luz Adriana Camargo parece responder más a una estrategia desesperada de control de daños ante el desgaste de su imagen pública que a una verdadera voluntad de dar un giro a la justicia en Colombia.
Si bien la Fiscal buscó mostrar firmeza, sus explicaciones no logran disipar la duda de fondo: ¿estamos ante una gestión técnica y garantista, o ante un diseño institucional milimétricamente calculado para amortiguar el impacto de la corrupción en el tramo final del gobierno? La respuesta no vendrá de sus entrevistas, sino de las decisiones que adopten sus fiscales en los estrados en los próximos meses.





