Francia volvió a las calles y a los disturbios con 410.000 manifestantes, casi mil detenidos y una huelga general en la mira

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El 5 de noviembre las centrales obreras lideradas por la CGT han convocado a una huelga general.

Por Redacción Internacional / Francia tuvo su segundo sábado consecutivo de protestas multitudinarias con nuevos disturbios y casi un millar de detenidos. El Gobierno calcula que unas 410.000 personas salieron a la calle, 110.000 de ellas en París. La CGT, el principal sindicato del país, habla de casi 800.000, con 250.000 en la capital. Es una cifra menor que la de hace siete días, cuando el Ministerio del Interior contó 550.000 manifestantes y los organizadores más de 800.000. El descenso es leve, y los sindicatos sostienen que la asistencia no cayó.

La protesta es por el costo de la vida, y la CGT ya le puso fecha a la siguiente etapa. “Ahora es el turno de la huelga”, dijo en un comunicado, en referencia a la jornada de huelga y manifestación del 5 de noviembre, que convocan también la CFDT, FO, Unsa y FSU. La central acusa a los empresarios de ser responsables del alto costo de la vida y de la austeridad.

Una marcha empujada fuera del centro

En París la mayoría eran estudiantes de secundaria y universitarios, muchos con chalecos amarillos, junto a miembros de sindicatos. Las autoridades ordenaron desviar la marcha hacia las afueras, de la Puerta de Italia a la Puerta de Vincennes, una decisión que fue criticada porque saca la protesta del centro de la ciudad. Entre las consignas se coreó ACAB contra la violencia policial y “Todos somos antifascistas”, y entre las pancartas aparecieron citas de Victor Hugo y de Tocqueville.

Detenidos, barricadas y saqueos

El ministro del Interior, Laurent Núñez, reportó cerca de 1.000 detenidos a las 19.30 y anticipó que la cifra subiría. Defendió el operativo, dijo que las marchas transcurrieron sin incidentes y que se formaron “grupos peligrosos”, como estaba previsto. Destacó además que esta vez no hubo ataques dirigidos contra edificios públicos, como el sábado pasado. En París hubo 65 arrestos, y la policía usó cañones de agua y gases lacrimógenos cerca de la Puerta de Vincennes, donde manifestantes pacíficos quedaron atrapados entre agentes y alborotadores.

Fuera de la capital el panorama fue desigual. En Grenoble unas 400 personas encapuchadas atacaron a la policía con morteros y proyectiles, y en Burdeos hubo barricadas en la plaza de la Bolsa. En Marsella, donde las autoridades cuentan 17.000 manifestantes y la CGT 100.000, se saquearon dos joyerías y se registraron 18 detenidos. En Lyon la policía dispersó con gas a un millar de personas que se habían salido de la zona autorizada, y en Saint-Étienne unas 400 personas bloquearon la autopista A72. En Niza, además de 61 arrestos, un grupo de extrema derecha atacó a manifestantes pacíficos. Interior informó de la incautación de morteros y bolas de petanca en los controles de acceso.

Lo que viene

Las cifras de esta semana contrastan con las de la anterior, que fue más violenta. Las protestas del 17 de octubre dejaron cerca de 2.400 detenidos, alrededor de 1.000 agentes heridos y casi 3.000 comercios afectados, según Infobae. Núñez llegó a presentar su renuncia por la gestión de esas protestas, pero Macron la rechazó y lo confirmó en el cargo. Los chalecos amarillos ya tienen otra jornada fijada para el 31 de octubre y mantienen el calendario hasta la huelga del 5 de noviembre. Francia no ha salido de la crisis, y el pulso sigue abierto.


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