Abelardo De la Espriella anuncia su posesión en Cali y ordena el cierre de 14 embajadas y 15 consulados

El presidente electo justificó el cambio de sede por la actividad volcánica en el suroccidente y advirtió que no habrá relaciones con Cuba y Nicaragua. La medida busca ahorrar miles de millones para invertir en seguridad y programas sociales.
Por Juan Valencia _Redacción Política / En un giro sin precedentes para la tradición protocolaria de Colombia, el presidente electo Abelardo De la Espriella confirmó este domingo que su ceremonia de posesión el próximo 7 de agosto se realizará en Cali, y no en Popayán como estaba previsto inicialmente. El anuncio vino acompañado de una decisión aún más contundente: el cierre inmediato de 14 embajadas y cerca de 15 consulados, una reestructuración diplomática que, según sus palabras, pondrá fin a la “politiquería y la burocracia” en el servicio exterior.
De la Espriella explicó que el traslado de la ceremonia a la capital del Valle del Cauca obedece a las afectaciones por la actividad volcánica en la región. El aeropuerto Guillermo León Valencia de Popayán ha permanecido cerrado más de una tercera parte del tiempo en los últimos 20 días, lo que hace inviable la logística del evento. Por eso, solicitará formalmente al Congreso aprobar el cambio de sede legislativa para juramentarse en Cali, donde también realizará su primer consejo de seguridad en la Escuela de Aviación Militar Marco Fidel Suárez.
Una diplomacia “sin tiranías” y con cierre de sedes
La parte más polémica del anuncio fue la reorganización de la red diplomática colombiana. El mandatario electo fue enfático al listar las embajadas que cerrará en una primera etapa: Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Chequia, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumania, Senegal y Sudáfrica. A esta lista se suma la suspensión de la apertura de la embajada en Palestina, que había sido anunciada por el gobierno de Gustavo Petro en 2024.
De la Espriella no dejó lugar a dudas sobre su postura ideológica. “En mi gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías”, afirmó, refiriéndose específicamente a Cuba y Nicaragua. Para el resto de países, aclaró que no se romperán relaciones diplomáticas, sino que la atención a los colombianos en el exterior se garantizará mediante esquemas de representación concurrente desde otras embajadas de la región.
Como contraparte, anunció la reapertura de la embajada en Jerusalén, una promesa de campaña, y la apertura de una nueva sede en Nigeria para fortalecer la presencia de Colombia en África. También ordenó unificar misiones duplicadas, citando como ejemplo París (donde existen embajadas separadas ante Francia y la Unesco) y Roma (ante Italia y la FAO).
Ahorro fiscal y sedes presidenciales descentralizadas
El presidente electo justificó estas medidas argumentando que Colombia necesita “una diplomacia moderna, eficiente y al servicio de los intereses nacionales”. Según sus cálculos, el cierre de embajadas y consulados le ahorrará al erario “miles de millones de pesos al año”, recursos que serán redirigidos hacia seguridad, salud, educación, infraestructura y programas para la población más vulnerable.
Esta reestructuración se enmarca en un modelo de gobierno descentralizado. De la Espriella confirmó que despachará desde sedes alternas en Barranquilla, Medellín y Cali. En Bogotá, su oficina funcionará en el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería, mientras que la Casa de Nariño se convertirá en un museo público de puertas abiertas para la ciudadanía.
Además, anunció el fortalecimiento del Batallón de Alta Montaña de Jamundí como una de las primeras prioridades de su administración, y designará un gerente especial para Bogotá que se encargará de destrabar las obras de infraestructura pendientes. Durante los primeros 100 días de gobierno, se realizará una auditoría técnica para revisar el funcionamiento de otras representaciones diplomáticas y determinar si se requieren nuevos ajustes.





