El Congreso salvó el presupuesto de 2027 en la madrugada, pero el país sigue en alerta roja fiscal

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Por Redacción Finanzas / Bogotá no durmió y el Congreso tampoco. Después de más de 12 horas de sesión, el Congreso aprobó el Presupuesto General de la Nación de 2027 por 634,9 billones de pesos. El Senado dio su aval sobre las 11:00 p.m. del 19 de octubre, y la Cámara cerró el trámite a las 3:43 a.m. del 20 de octubre, acogiendo el mismo texto para evitar la conciliación. Se esquivó así la llamada “dictadura fiscal”, el escenario en el que el Gobierno habría tenido que fijar el presupuesto por decreto. La ponencia alternativa del Pacto Histórico, que proponía cerca de 598 billones, quedó derrotada.

Lo que se definió en la madrugada toca el bolsillo y la estabilidad de millones de colombianos. El Senado adicionó 3 billones a la salud, para un total de 5 billones frente a la crisis del sector. Trabajo suma 6,5 billones adicionales para pensiones, y se reconoció por primera vez con asignación explícita una deuda de 9,6 billones del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles. Minas y Energía recibió 3 billones para subsidios de energía y gas, la seguridad tendrá 82,8 billones y la inversión sube a 94,8 billones, 7,9 billones más de lo radicado. La JEP, en cambio, pierde 181.400 millones.

Pero aprobar no es sanear, y aquí está el fondo del asunto. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal advirtió que Colombia enfrentará en 2027 un déficit total cercano al 10 % del PIB y una deuda neta alrededor del 67,3 % del PIB. Fitch estima el déficit de 2027 en 9,4 % del PIB, y Moody’s y S&P coinciden en que el deterioro es continuado y muy superior a las metas oficiales. Esa brecha es enorme frente a lo que se vendía hace pocos meses. El último Marco Fiscal de Mediano Plazo del gobierno Petro proyectaba un déficit de 4,5 % del PIB para 2027. Con la sincerada de las cuentas, esa cifra pasó de 4,5 % a 9,4 %.

Ese salto no se explica por un descuido de última hora, sino por lo que dejó el gobierno anterior. Bloomberg Línea ya advertía, antes del relevo presidencial, que el nuevo gobierno no recibiría un Estado saneado sino uno con déficits profundos, una deuda en ascenso y una regla fiscal suspendida desde hace años. El vicepresidente Restrepo ha cuestionado abiertamente la “irresponsabilidad fiscal” del Gobierno anterior. Las cifras dan la razón a quienes lo señalan, porque lo que se está pagando hoy es una cuenta acumulada.

El costo ya se siente en el mercado. La prima de riesgo de Colombia repuntó a 142 puntos básicos tras la radicación del presupuesto y la revelación de las cifras fiscales. El CARF advierte que 2027 será el último año de aplicación de la cláusula de escape de la regla fiscal, y que deuda y déficit altos pueden retroalimentarse mediante mayores primas de riesgo y tasas de interés. JPMorgan estima que el costo financiero subirá de 3,8 % del PIB en 2026 a 4,9 % en 2027.

La salida está lejos de estar asegurada. Según Visión Davivienda, la Ley de Rescate Económico sería decisiva para contener el deterioro, y permitiría bajar el déficit fiscal a 7,2 % del PIB en 2027. JPMorgan advierte que el trámite de esa ley en el Congreso es el riesgo clave de ejecución. Ese será el verdadero examen del Congreso. Aprobar gasto en una madrugada es lo fácil. Votar los ingresos y los ajustes que lo financien es lo que decidirá si Colombia sale de la alerta roja o la profundiza.


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