La USO se sube al bus de “El Tigre”

Comparte este artículo

La Unión Sindical Obrera se convirtió en la primera organización gremial en reunirse con el presidente Abelardo De la Espriella. En la reunión estuvo presente Joaquín Gutiérrez, elexgerente de la Campaña que será presidente de Ecopetrol.

Por Redacción El 7 / Desde la Unión Sindical Obrera (USO) salieron a celebrar la convocatoria al Despacho Presidencial. A través de un comunicado, la organización agradeció la cita con Abelardo De la Espriella, consolidándose como el primer sindicato del país en sentarse a la mesa con el nuevo mandatario. Un movimiento político rápido que demuestra una sintonía temprana y estratégica entre el gremio petrolero y el ejecutivo.

Lejos de mantener una postura de confrontación, la USO alineó su discurso con la agenda del gobierno. El sindicato declaró que su “compromiso superior” es la soberanía energética, pero la definió a través de la adición de reservas de petróleo y gas. Según el texto, se acordó trabajar articuladamente en cuatro ejes concretos: el aprovechamiento de la riqueza del subsuelo, el desarrollo de la provincia gasífera del Caribe, la asignación de nuevos bloques de exploración y, punto clave, el desarrollo de los Yacimientos No Convencionales (YNC).

Eso sí, la USO incluyó la coletilla de un “nuevo enfoque de desarrollo territorial sostenible y sustentable con el medio ambiente”. Una fórmula retórica que busca blindar políticamente la reapertura de la puerta al fracking, un tema que el actual gobierno prometió impulsar tras el parón decretado por la administración Petro.

La promesa de campaña se hace realidad

Durante su campaña y en su discurso de posesión, De la Espriella fue enfático: su administración continuaría con la exploración petrolera y gasífera que, a su juicio, fue frenada por Gustavo Petro. Ahora, con el aval de la USO, esa promesa deja de ser retórica de campaña para convertirse en una hoja de ruta con respaldo gremial.

El presidente, por su parte, destacó la importancia de los sindicatos en la democracia y su compromiso con los derechos laborales de los afiliados, sellando un pacto que beneficia a ambas partes: el gobierno obtiene legitimidad social para su política energética, y el sindicato asegura su lugar en la mesa de decisiones.

Un nuevo tablero de negociación

La reunión marca un hito claro: la USO no llegó a pedir explicaciones ni a plantar bandera, sino a validar una agenda. Al subirse al bus de “El Tigre”, el sindicato cambia las reglas del juego, apostando por la reactivación extractiva como motor de la economía. Mientras el debate nacional sobre la transición energética queda en pausa, la alianza entre el Palacio y la USO asegura que el subsuelo vuelva a ser el centro de la política energética del país.


Comparte este artículo