Honorio vs. Deluque: el pulso por la Presidencia del Senado que fracturó a la derecha e involucra al Pacto Histórico

Por Juan Valencia _Redacción Política / Cada 20 de julio, el Capitolio Nacional abre un nuevo año legislativo en una jornada marcada por el protocolo, el discurso del Ejecutivo y la respuesta de la oposición. Sin embargo, el inicio de esta legislatura está lejos de ser un trámite pacífico: se convirtió en una batalla abierta donde el uribismo y el abelardismo se disputan el control de la Mesa Directiva del Senado.
1. La jornada en el Capitolio
El protocolo de la instalación mantiene los tiempos institucionales en el Salón Elíptico:
- 3:00 p.m. – Discurso y apertura: El Presidente de la República instala las sesiones ordinarias ante el Congreso en pleno, presentando el balance de su gestión y el paquete de proyectos del Gobierno.
- Réplica opositora: Inmediatamente después, las bancadas de oposición hacen uso de su derecho legal para responder al informe presidencial.
- Elección de Mesas Directivas: Tras la sesión conjunta, cada corporación se reúne por separado para votar sus nuevas autoridades.
2. Honorio vs. Deluque: a «voto limpio» por el Senado
A diferencia de la Cámara de Representantes, donde se respetaron los acuerdos trazados al inicio del cuatrienio, en el Senado las negociaciones se rompieron. La presidencia de la corporación se definirá voto a voto en el recinto entre dos senadores del Caribe:
- Honorio Henríquez (Centro Democrático): Apoyado por la estructura tradicional del uribismo para mantener la disciplina de partido en la conducción de los debates.
- Alfredo Deluque (Partido de la U): Respaldado por una alianza que suma al Partido Liberal y al impulso político del abelardismo, que busca consolidar su propia fuerza en el Congreso.
¿Quién es quién? Perfiles de los contendores
Para entender el alcance de este choque, hay que mirar las trayectorias y los respaldos de los dos senadores caribeños que se miden en el recinto:
- Honorio Henríquez (El uribismo de pura cepa): Abogado samario, ha hecho toda su carrera política al amparo de Álvaro Uribe Vélez. Fue director general del Esap en el gobierno Uribe y dio el salto al Senado con el Centro Democrático desde su creación, consolidándose como uno de los alfiles más leales de la colectividad. Su figura representa el voto orgánico, la disciplina de partido y la línea dura que rechaza cualquier matiz o acuerdo con las fuerzas de izquierda o el Gobierno central.
- Alfredo Deluque (El pragmatismo de La U y el impulso abelardista): Abogado guajiro, con un recorrido parlamentario de peso que incluye haber presidido la Cámara de Representantes en la legislatura 2015-2016 y consolidarse como uno de los caciques con mayor capacidad de maniobra dentro del Partido de la U. Su estilo se caracteriza por la concertación y el armado de mayorías transversales. Hoy cuenta con el respaldo explícito de Abelardo de la Espriella, buscando posicionar a esta vertiente como un nuevo eje de poder capaz de hablar con varios sectores sin atender las órdenes directas de la cúpula uribista.
3. «Tampoco puede haber pactos de impunidad»: el sablazo de Uribe
El ingrediente que encendió el debate fue el pronunciamiento directo del expresidente Álvaro Uribe Vélez frente al respaldo de Abelardo de la Espriella a la candidatura de Deluque.
Uribe reaccionó con dureza advirtiendo que la dirección del Congreso y la fiscalización al Gobierno no pueden cederse a cambio de maniobras burocráticas, lanzando una sentencia contundente: «Tampoco puede haber pactos de impunidad».
En el Centro Democrático consideran inaceptables los acercamientos que el propio Deluque admitió haber sostenido con senadores del Pacto Histórico —entre ellos la senadora Martha Peralta— para sumar los votos de la izquierda. Para el uribismo, esta movida representa una alianza de conveniencia que desdibuja el rol de la oposición.
4. El Gobierno y la izquierda como jueces del resultado
La fractura en la derecha deja a la bancada del Pacto Histórico en una posición decisiva dentro del recinto. Con Deluque marcando ventaja tras sumar apoyos liberales y abelardistas, los votos de la izquierda y del sector oficialista terminan siendo la llave que definirá si la Presidencia del Senado queda en manos del bloque de Deluque o si el uribismo logra apretar los números a última hora.





