Petro se atrincherará en los cuarteles hasta el 7 de agosto: prohíbe usarlos para la posesión de De la Espriella y denuncia “usurpación”

A semanas del 7 de agosto, el mandatario saliente ordena que la Fuerza Pública no preste sus sedes para el juramento de Abelardo De la Espriella, insistiendo en que el proceso electoral fue vulnerado por supuestas intervenciones extranjeras.
Por Redacción Política / El presidente de la República, Gustavo Petro, emitió una contundente orden constitucional a través de sus redes sociales en la que prohíbe tajantemente que cualquier establecimiento o guarnición militar y policial de Colombia sirva como escenario para la toma de posesión del mandatario electo, Abelardo De la Espriella. La directriz, emitida a pocas semanas de la transmisión de mando programada para el próximo 7 de agosto, eleva al máximo la tensión institucional al cuestionar abiertamente la legitimidad del resultado electoral.
“En servicio de mis facultades constitucionales y legales, ordeno que ningún establecimiento militar sirva para una posesión de un presidente de la República de Colombia”, sentenció Petro. El mandatario saliente recordó que, conforme a la Constitución de 1991, las Fuerzas Militares y de Policía permanecen bajo sus órdenes estrictas hasta el último minuto de su mandato, por lo que “ningún oficial da el saludo militar a un civil sino cuando éste sea su comandante supremo”.
Desconocimiento del resultado y choque por la sede de posesión
La orden del jefe de Estado surge en respuesta a las versiones que sugerían escenarios alternativos y blindados para la investidura de De la Espriella. Petro descalificó de forma severa la legitimidad de la administración entrante, tildándola como un “nuevo gobierno no votado por la mayoría del pueblo” y asegurando de manera tajante que “la soberanía nacional ha sido quebrantada por extranjeros que usurparon el derecho del pueblo a elegir libremente”.
En su argumentación legal, el presidente de la República insistió en que la normativa colombiana exige de manera obligatoria que el nuevo jefe de Estado jure su cargo ante el Congreso de la República en sesión plena y en su sede oficial en la capital del país. “La ley dice cuál es la sede del Congreso (…) en los cuarteles no se hacen leyes, se hacen acciones de seguridad de defensa del pueblo y su vida”, subrayó, tras lanzar un dardo personal al añadir que el hecho de que su sucesor no le dé la mano es, para él, “más o menos, un halago”.
Retiro de la Espada de Bolívar y cambios en la Casa de Nariño

Como parte de sus últimas acciones de gobierno previas al relevo de poder, Petro anunció una serie de medidas de fuerte carga simbólica. Entre ellas, confirmó que la Espada de Bolívar será retirada del espacio público donde se exhibía y retornará de forma definitiva a la que fuera la casa del Libertador con Manuela Sáenz.
Asimismo, ordenó reformas inmediatas en la galería histórica de la Casa de Nariño. Antes de abandonar el palacio presidencial, el mandatario dispondrá la incorporación de los retratos de Juan José Nieto (a quien denominó como el presidente negro) y del general indígena que lideró las fuerzas en 1854, buscando consolidar su narrativa de defensa de las leyes y de la soberanía popular frente a lo que calificó como el retorno de las “mafias”.





