Colombia define su futuro en las urnas: un país fracturado entre el cambio radical y el blindaje oficialista

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La disputa entre el abogado Abelardo de la Espriella y el senador Iván Cepeda llegará a su fin mañana desde las 8:00 am, la Registraduría aspira que máximo a las 6:00PM se conozca ya el ganador de la segunda vuelta electoral.

Por: Redacción política El 7 | Colombia llega este domingo a la segunda vuelta de las elecciones más polarizadas y violentas de su historia reciente. La campaña quedó marcada a sangre por el trágico asesinato del candidato presidencial y senador opositor Miguel Uribe. Desde entonces, el panorama se tornó hostil: desde el Gobierno se desató una ofensiva de insultos, demandas y trinos en contra de la oposición nunca antes vista. Rompiendo las leyes electorales, el propio presidente Gustavo Petro tomó de frente la jefatura de la campaña de su heredero político, Iván Cepeda, con una meta clara: lograr su triunfo para echarle tierra encima a las duras críticas por el desastre fiscal, el caos en el orden público, la delincuencia desbordada en las ciudades y, por encima de todo, los escándalos de corrupción.

Un choque de modelos irreconciliables

En este escenario de fractura absoluta, más de 41 millones de ciudadanos se alistan para elegir entre dos caminos que no tienen punto de encuentro. La primera vuelta de mayo dejó claro el nivel de división: el abogado y outsider de esta contienda, Abelardo de la Espriella, se quedó con el primer lugar al superar por 660.000 votos al candidato del gobierno, Iván Cepeda. La foto de esa jornada la completaron un fuerte voto en blanco con 406.000 papeletas y la preocupante cifra de 17 millones de personas que prefirieron quedarse en casa.

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Tomada de redes ADLE

De cara a este domingo, los números de los principales analistas ubican a De la Espriella, líder del movimiento Defensores de la Patria, en una posición cómoda. El candidato, que arrancó el año con un tímido 20% de intención de voto, hoy roza el 50% en los sondeos, sacándole una ventaja de casi ocho puntos a Cepeda, quien se planta en el 44%.

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Tomada de redes Iván Cepeda

Ante la urgencia de remontar, Cepeda cambió la estrategia en el último tramo: moderó el discurso, selló una alianza clave con la excandidata Claudia López y hasta guardó en el cajón su vieja propuesta de reformar la Constitución para intentar convencer al votante de centro. Al otro lado, De la Espriella sumó el respaldo en pleno de los sectores conservadores, incluyendo a Paloma Valencia y al expresidente Álvaro Uribe, además del ruidoso apoyo internacional que le llegó desde Washington por cuenta de Donald Trump.

La injerencia desde la Casa de Nariño y los símbolos en disputa

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Si algo ensució el debate en las últimas semanas fue la agresiva participación del presidente de la República. Pasándose por la faja la neutralidad que le exige su cargo, Gustavo Petro intervino tanto en la contienda que un juez tuvo que frenarlo en seco a través de una tutela ciudadana, ordenándole que se abstuviera de seguir haciendo campaña. El remate del mandatario fue sembrar dudas sobre el sistema electoral al hablar de un supuesto fraude en primera vuelta, una teoría tan extrema que su propio candidato, Iván Cepeda, prefirió esquivar para no quemarse.

La pelea política llegó a niveles tan absurdos que terminó salpicando el fútbol. Con la selección jugando el Mundial en Norteamérica, la camiseta tricolor se volvió un trofeo en disputa. El oficialismo acusó con todo a De la Espriella de “robarse” un símbolo nacional en sus tarimas. Aunque la disputa llegó a los tribunales con un intento inicial de prohibirle al candidato usar la prenda, un fallo posterior le dio la razón a la oposición, permitiendo que la camiseta y el discurso de respaldo a las Fuerzas Armadas siguieran siendo el eje de su campaña.

El reto del próximo Gobierno: Seguridad, salud y un Congreso dividido

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Miembros del Clan del Golfo. Nadege Mazars / The Washington Post

Más allá de la gritería de la campaña, la realidad que le espera al próximo presidente es aterradora. El país está bajo una crisis de seguridad profunda: en el último lustro, bandas criminales y estructuras como el Clan del Golfo duplicaron el número de sus hombres. La bandera de la paz del actual Gobierno naufragó frente a los millones que mueve el narcotráfico, un motor económico ilegal que el Estado no ha sabido apagar.

Para frenar este golpe, las cartas sobre la mesa son radicalmente distintas. De la Espriella va de frente con una propuesta de mano dura y cooperación militar con Estados Unidos para golpear las finanzas del crimen organizado. Cepeda, en cambio, propone volver al manual del acuerdo de 2016 con las extintas FARC y reestructurar la “paz total” de Petro, reconociendo que el plan actual está lleno de vacíos y errores que se deben corregir con urgencia.

Gane quien gane, el verdadero cuadrilátero será el Congreso. El Pacto Histórico mantiene las bancadas mayoritarias, seguido muy de cerca por el Centro Democrático. Con un legislativo tan amarrado e hiperpolarizado, los partidos tradicionales como el Liberal y el Conservador volverán a tener la llave para armar mayorías o hundir al Gobierno desde el primer día.

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