Roy y Caicedo aterrizan en la campaña de Cepeda: el círculo se cierra con “los de siempre” del Petrismo

Caicedo renuncia oficialmente este 25 de mayo. Roy, más astuto, no lo dice de frente: “Una campaña que no se abre, pierde”. Ambos, con múltiples procesos encima, se suman (o insinúan sumarse) al senador del Pacto Histórico. La orden, ¿vino desde la Casa de Nariño?
BOGOTÁ 25 DE MAYO – No es un giro sorpresivo. Es la consecuencia matemática de una realidad electoral fría: sin respaldo territorial y con las propias candidaturas ahogadas, la única ruta viable era sumarse al barco que navega más firme. Carlos Caicedo lo confirmó este 25 de mayo en Barranquilla: renunció a su candidatura y se integró oficialmente a la campaña de Iván Cepeda, acompañado por María José Pizarro. Tenía entre 0,2 % y 0,7 % en las encuestas, pero conserva la estructura de Fuerza Ciudadana que en el Magdalena movió más de 114.000 votos en las legislativas.
Roy Barreras, en cambio, optó por su estilo: la ambigüedad calculada. No cerró la puerta, no se arrodilló, dejó la migaja en el aire: “Una campaña que no se abre, pierde”. Anunció que votará por una opción “progresista” en segunda vuelta y le hizo el guiño a Cepeda sin comprometerse del todo. Roy no regala nada; siempre espera algo a cambio. Es su marca registrada.
La pieza que falta: ¿Benedetti al cierre?
La jugada deja una pregunta flotando en el aire, más como análisis político que como especulación: si Roy y Caicedo ya están dentro (o a punto), ¿qué falta para cerrar el círculo? Solo el ingreso triunfal del ministro del Interior, Benedetti, y la coalición de hace cuatro años quedaría oficialmente reeditada. No es un dato menor. Es el recordatorio de que en la política colombiana, los pactos no se rompen, se reposicionan. Y cuando las encuestas se estrechan, la lealtad se mide en votos, no en principios.
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Impacto electoral: ¿Suma estructura o resta relato?
Tácticamente, la incorporación aporta territorios, operadores y capacidad de movilización. Estratégicamente, expone una contradicción que la oposición ya está capitalizando: el candidato que prometió limpiar el sistema termina integrando a “los de siempre”. Cepeda gana maquinaria, pero asume el costo de normalizar figuras que su discurso rechazó. La pregunta no es si el movimiento funciona en el corto plazo, sino si los votantes que buscaban un cambio de reglas están dispuestos a perdonar el reciclaje.
El detalle que no es detalle: ambos atacan a Abelardo, ignoran a Paloma
Acá viene lo interesante. Ni Caicedo ni Roy mencionaron a Paloma Valencia en sus anuncios. El silencio fue estratégico. Ambos concentraron sus dardos contra Abelardo De la Espriella, el candidato que hoy puntea en las encuestas y representa el mayor peligro para el petrismo. ¿Coincidencia? No. Es la misma línea que el presidente Gustavo Petro ha marcado en sus redes sociales con una participación política sin precedentes para un mandatario en ejercicio. Petro ha sido frontal: su enemigo es Abelardo. Paloma, por ahora, es ignorada tácticamente.
Traducción: La estrategia no nació en Barranquilla ni en un hotel del norte. Viene trazada desde la Casa de Nariño. Es difícil no jurar que Petro ordenó —o al menos sugirió con fuerza— que corrieran donde Cepeda. La coordinación es demasiado perfecta para ser espontánea.
En resumen: Caicedo ya está dentro. Roy dejó la puerta entreabierta, esperando su cuota de poder. Ambos traen procesos encima y supuestas estructuras territoriales. Cepeda los abraza, aunque haya prometido lo contrario. Y mientras tanto, Petro participa en política como ningún presidente en ejercicio lo había hecho, marcando la línea desde sus redes. El círculo del 2022 se cierra. Solo queda ver si la historia se repite o se corrige el 31 de mayo.





