¿Quién mató al polémico exalcalde ‘Jhon Calzones’?

Por Juan Valencia – Redacción Política / El nombre de Jhon Jairo Torres Torres volvió a ocupar los titulares de Colombia este martes, pero esta vez no por una de sus polémicas, sino por su propia muerte. El hombre que la región conoció como ‘Jhon Calzones’ —apodo que se ganó vendiendo ropa interior femenina en un pequeño local de Yopal antes de convertirse en uno de los personajes más comentados y controvertidos de la política regional— fue asesinado a tiros en su finca La Selvita, en zona rural de la capital de Casanare, cerrando así una vida que desde el principio estuvo cruzada por los negocios turbios, los escándalos y la justicia.
Torres construyó su fortuna, calculada por la Fiscalía en unos 10.000 millones de pesos, a punta de negocios con tierras que rara vez estuvieron limpios. En 2012 fue investigado penalmente por levantar una urbanización sobre un lote que ya estaba en proceso de extinción de dominio, terreno que según las autoridades había sido incautado años atrás al narcotráfico.

Lejos de detenerse, fundó la Ciudadela La Bendición, un proyecto de vivienda popular en la vereda San Rafael que le permitió vender cerca de 10.000 lotes entre 32 y 37 millones de pesos cada uno a familias de bajos recursos, pese a no contar con las licencias urbanísticas necesarias. Cuando esas dificultades legales amenazaron su negocio, Torres encontró una salida tan insólita como efectiva: lanzarse a la Alcaldía de Yopal.
El 14 de octubre de 2015, doce días antes de las elecciones, fue detenido por las autoridades. La cárcel no le impidió hacer campaña ni ganarla: el 25 de octubre, con 24.515 votos equivalentes al 34,33 % de la votación, ‘Jhon Calzones’ se convirtió en alcalde electo de Yopal estando preso, uno de los episodios políticos más singulares de aquella contienda regional. Recuperó la libertad y se posesionó el 2 de enero de 2016, pero el respiro duró poco: el 6 de marzo de ese mismo año fue recapturado junto a su esposa, Dora Emilse López Vega, por el delito de lavado de activos. Un año después, el 3 de marzo de 2017, el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Yopal lo condenó a 45 meses de prisión por urbanización ilegal, condena que la Corte Suprema dejó en firme y que lo sacó definitivamente de la Alcaldía en septiembre de ese año.

Fuera del poder, Torres nunca dejó de generar controversia. En febrero de este año protagonizó uno de sus episodios más bochornosos: en un establecimiento de Yopal, en evidente estado de embriaguez, abordó al periodista Martín Mesa, director del medio regional El Nuevo Oriente, y lo abofeteó en dos ocasiones mientras le advertía “no se meta conmigo”, en un ataque que la Fundación para la Libertad de Prensa calificó como una posible retaliación por las investigaciones periodísticas que Mesa había publicado sobre su gestión y sus antecedentes.

Ese pasado violento y esas cuentas pendientes son ahora la materia prima con la que la Sijín intenta reconstruir su asesinato. Según las primeras evidencias, los movimientos de Torres pudieron haber sido vigilados desde días antes del crimen, posiblemente a través de las transmisiones en vivo que solía hacer desde La Selvita, donde promocionaba los productos de su carnicería y donde terminó siendo asesinado. La mañana del ataque, dos hombres llegaron hasta la finca en una motocicleta; uno de ellos se bajó con el pretexto de comprar carne y le disparó tres veces, en el tórax, el abdomen y el brazo izquierdo. Torres murió horas después en el Hospital Regional de la Orinoquía.
Las autoridades capturaron a uno de los presuntos responsables, un adolescente de 17 años oriundo de Armenia, Quindío, cuyo perfil abrió una hipótesis inquietante: la posible participación de la organización criminal la Cordillera, con fuerte presencia en el Eje Cafetero. El segundo atacante, que logró escapar, sería oriundo de Paz de Ariporo, el mismo municipio donde, la noche anterior al crimen, fue asesinado el propietario de la motocicleta usada en el atentado. Pero la pista que más pesa en la investigación apunta más lejos: fuentes ligadas al caso señalan que la orden para matar a ‘Jhon Calzones’ habría salido desde la cárcel de Cómbita, en Boyacá, hipótesis que ahora se contrasta con la información extraída de un celular recuperado en la escena y con los movimientos recientes de Torres alrededor de comisiones electorales y disputas por tierras que, según las fuentes, habrían pertenecido a personas vinculadas con el narcotráfico.
La vida de ‘Jhon Calzones’ fue una sucesión ininterrumpida de límites cruzados, desde la tierra ajena que convirtió en negocio hasta la cárcel que convirtió en trampolín político, pasando por la violencia que descargó contra un periodista que solo hacía su trabajo. Su muerte, lejos de cerrar ese expediente, abre uno nuevo: el de quién decidió que ya era momento de callarlo para siempre.





