Mundial 2026: ¿Ver los partidos en el trabajo puede costarle su contrato?

Con el pitazo inicial del Mundial 2026, vuelve el clásico dilema de cada cuatro años: cómo hacerle el quite a la oficina para no perderse los partidos. Con varios encuentros programados en horario laboral, la duda cruza fronteras, pero la respuesta tiene matices legales que pueden costarle el puesto a más de uno.
En Colombia, la regla de juego es clara: si deja de trabajar para ver el partido, se expone a una sanción. Los expertos de Holland & Knight advierten que la base de cualquier castigo es el incumplimiento de las obligaciones laborales. Esto aplica incluso si usted no está viendo el partido, pero está promoviendo interrupciones o paros en la jornada. La gravedad del castigo depende de la reincidencia; si el descuido es constante, el empleador puede llegar a despedirlo con justa causa. El problema se agudiza con el trabajo remoto, donde es más fácil distraerse. Los abogados recomiendan que, si la empresa permite ver los encuentros, estos permisos o “pausas activas” queden por escrito para evitar que se conviertan en un derecho adquirido que altere el contrato original.
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El dolor de cabeza no es solo local, es una preocupación mundial que cada país resuelve a su manera. En España, los abogados laboralista son tajantes: abandonar el puesto de trabajo para sintonizar el encuentro es causal de despido disciplinario, aunque echarle un ojo rápido al marcador sin afectar la productividad podría quedarse en un simple llamado de atención.
En Europa también está la cara amable del asunto. En Reino Unido, aunque no existe ningún derecho legal para ver eventos deportivos en horario laboral, los expertos aconsejan a las empresas no ser demasiado rígidas. De hecho, muchas organizaciones están habilitando pantallas compartidas para ver los partidos clave, buscando mejorar el clima laboral y no anotarse un “gol en contra” con la moral de sus empleados. En Norteamérica la política es de cada casa: mientras en Estados Unidos las empresas tienen total libertad para permitirlo o prohibirlo, en Canadá el gobierno de Ontario ya anunció que permitirá a sus servidores públicos trabajar desde casa durante dos días de partidos con la aprobación de su jefe.
Al final del día, la pasión por el fútbol es innegociable, pero las dinámicas laborales siguen intactas. La clave está en negociar con su jefe, respetar los tiempos de descanso y asegurarse de que un gol de la Selección no termine siendo la jugada que le cueste su empleo.





