Entre elogios y silencio, De la Espriella saca a Rodrigo Lara y deja sin explicar el desastre del Presupuesto

Por Juan Valencia – Redacción Política / El adiós de Rodrigo Lara tiene la forma de una despedida cordial y el fondo de una destitución sin explicación. El remezón se conoció la noche del 21 de octubre, cuando el presidente Abelardo de la Espriella publicó en X un mensaje en el que agradecía a Lara y anunciaba al exprocurador Alejandro Ordóñez como nuevo ministro del Interior. Al día siguiente Lara escribió que presentaba su renuncia luego de que se la solicitaran en una reunión en el Palacio de Nariño, tras 76 días al frente de la cartera. Pero ni De la Espriella ni nadie en el Gobierno explicó los motivos de la salida.
Lo que sí hizo Lara fue ordenar el expediente a su favor. En una carta de nueve folios dedicó un punto a precisar que el Ministerio del Interior no es ni ha sido nunca responsable del cotejo y la compilación de los textos del presupuesto. Esa frase pesa más que cualquier agradecimiento. Lara no nombró a nadie, pero esas funciones, en el trámite del presupuesto, recaen en Hacienda, el ministerio de Miguel Gómez Martínez. Es decir que el exministro dejó dicho por escrito, y con fecha, que el error de procedimiento no salió de su despacho.
La respuesta del presidente no desmiente ese punto. De la Espriella le contestó con una carta en la que reconoció que “en el camino pueden surgir diferencias de criterio y distintas maneras de entender algunas decisiones”. Dijo además que valora su trabajo, su entrega y su seriedad. La carta, que según El Colombiano está fechada en Cali el 22 de octubre, lo despide como “un patriota ejemplar”. La palabra que el presidente eligió fue “diferencias”. No habló de fallas del ministro, de incumplimiento ni del presupuesto. Y quien reconoce diferencias de criterio con alguien a quien le acaba de pedir la renuncia está diciendo que la salida fue por cómo Lara leía las decisiones, y eso encaja con la tesis de que sus respuestas en el Congreso no cayeron bien en Palacio.

Mientras tanto, nadie del lado de Hacienda aparece pagando costo alguno. Hasta donde pude ver, no hay señales de que Gómez Martínez o su equipo hayan respondido por el hundimiento del texto, solamente sacaron asesores legislativos. Quien sale es el ministro de la política, el más expuesto ante las cámaras, y el que además dejó por escrito que no le correspondía el cotejo mientras el Minhacienda Gómez al parecer se salva sólo por ser el sobrino de Álvaro Gómez.
Los mensajes de apoyo hacen más visible el contraste. El senador del Centro Democrático Christian Garcés destacó la disposición de Lara para escuchar y trabajar con el Congreso. El asesor presidencial Carlos Suárez, presidente de la junta de Ecopetrol, le deseó “un futuro brillante” y lo calificó como “un liberal de ideas”. Cuando el entorno del propio presidente elogia así al ministro que acaba de salir, la pregunta natural es qué falló de verdad.
La llegada de Ordóñez completa la lectura. Caracol recuerda que su designación fue leída como una señal política, y que al Gobierno vuelve Viviane Morales para liderar el “desmonte de la falsa paz”. El tono del gabinete se endurece justo cuando el Congreso necesitaba un mediador, y la despedida de Lara, en cambio, fue pura cortesía. Lo que queda es un presidente que agradece, reconoce diferencias y no explica, un exministro que dejó su defensa en el papel, y un ministerio de Hacienda que sigue en su puesto. La explicación oficial sigue pendiente, y el país tiene derecho a saber quién respondió por el presupuesto que se cayó.





