SAYCO cumplió 80 años y los celebró con lágrimas, un retrato y una advertencia sobre la IA

Por Amira Maloof para El 7 / La música colombiana se dio cita en el Hotel El Dorado de Bogotá para celebrar algo que no es poca cosa, ocho décadas de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia. Y como toda buena fiesta de cumpleaños con solera, hubo de todo, nostalgia, reconocimientos, un regalo hecho a mano y hasta una advertencia sobre los nuevos enemigos del gremio.
La noche giró en torno a dos homenajes que resumieron muy bien lo que ha sido SAYCO en estos 80 años, celebrar a los que siguen construyendo carrera y no olvidar a los que ya se fueron dejando su obra como legado.
Arelys Henao, la niña a la que nadie le creía que componía

El primer nombre propio de la noche fue el de Arelys Henao, una de las voces más queridas de la música popular colombiana, quien recibió de manos del presidente de SAYCO, Rafael Manjarrez, la Orden Santa Cecilia, en reconocimiento a sus 30 años de trayectoria artística y autoral.
Entre la emoción, la cantautora se devolvió hasta sus raíces y contó algo que pocos conocían, que desde los diez años ya escribía canciones y que en ese entonces tuvo que lidiar con el escepticismo de los adultos, que no creían que una niña pudiera ser autora de una composición. Toda una premonición de lo que vendría después.
Sobre su relación con la Sociedad, Henao fue directa y contundente, “desde que entré a SAYCO mi vida cambió”, dijo, recordando los primeros pagos de regalías que recibió gracias a sus canciones, ese momento en el que un compositor entiende que su talento también puede convertirse en sustento.
Como cierre a su homenaje, el compositor y socio de SAYCO Óscar Ferreira le entregó un retrato hecho especialmente para ella, un gesto de esos que no se compran con dinero y que Manjarrez le hizo entrega personalmente como símbolo de admiración por su huella en la cultura musical colombiana.
El adiós pendiente a Yeison Jiménez

El momento más sensible de la velada llegó con el homenaje póstumo a Yeison Jiménez, artista, compositor y socio de SAYCO, cuya obra sigue sonando en la música popular del país aunque él ya no esté para verlo.
Su viuda, Sonia Restrepo, recibió el reconocimiento en nombre de la familia, en un instante marcado por la emoción y por el recuerdo de un legado que sigue vivo cada vez que suena una de sus canciones. Restrepo agradeció a SAYCO por mantener presente la memoria del artista y por reconocer su aporte a la música colombiana.
Un cumpleaños con retos por delante
Entre discurso y discurso, la fiesta también sirvió para poner los pies sobre la tierra. El presidente de SAYCO resumió el sentido de la fecha con una frase que dejó claro que esto no es solo un aniversario de papel, “no solo es el aniversario de una organización, son 80 años de canciones, de autores, de historias y de defensa de la creatividad colombiana”.
El gerente general de la Sociedad, César Ahumada Avendaño, aprovechó su intervención para mostrar, con un recorrido audiovisual, cómo ha evolucionado SAYCO a lo largo de las décadas, y recordó el acompañamiento que la organización le dio a los autores y compositores afectados por el terremoto del pasado 10 de agosto, una muestra de que la música también construye comunidad en los momentos difíciles.
Pero no todo fue mirar hacia atrás. Ahumada también puso sobre la mesa dos de los dolores de cabeza más actuales del gremio, el uso fraudulento de la inteligencia artificial sobre obras musicales y la pelea constante contra quienes gestionan o recaudan derechos de autor sin tener por qué hacerlo. Dos frentes que le recuerdan a cualquier compositor que proteger una canción hoy es más complicado que hace ochenta años.
La noche cerró como debía cerrar una celebración de este tamaño, con abrazos, música y periodistas, artistas y compositores compartiendo espacio, mientras SAYCO dejaba claro que sus próximas ocho décadas tendrán que pelear batallas que antes ni existían.





