Nueva York, donde Maduro espera juicio, será el escenario de la “coronación” de Delcy Rodríguez ante el mundo

En Nueva York, donde Maduro espera juicio, Trump y Delcy Rodríguez se ven por primera vez. Hay petróleo y reconocimiento, pero no fecha de elecciones.

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El martes, en la ciudad donde Maduro espera juicio, Trump y Delcy Rodríguez se verán por primera vez. El reconocimiento llegó hace meses; lo que Venezuela aún no recibe es una fecha de elecciones ni la libertad de sus presos políticos.

Jhon Cárdenas – Redacción El 7 / Nueva York será mañana el escenario de la “coronación” de Delcy Rodríguez ante el mundo. Es la misma ciudad donde Nicolás Maduro, el hombre al que ella acompañó durante años, permanece preso a la espera de juicio, a pocos kilómetros de la sede de la ONU.

Rodríguez aterrizó este lunes en Nueva Jersey diciendo que llegaba con la firmeza y la esperanza de un pueblo. Mañana, al margen de la Asamblea General, se encontrará con Donald Trump. La Casa Blanca insiste en que será una charla informal, el último punto de su agenda, pero será el primer encuentro entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de 11 años. La foto no le dará a Rodríguez ningún reconocimiento: solo lo hará visible. Porque el reconocimiento ya ocurrió, y sin una sola urna.

Maduro detenido en EEUU

El giro fue rápido. Cuando Maduro fue capturado, Trump advirtió que Rodríguez pagaría un precio aún mayor si no hacía lo correcto. Días después hablaba de una alianza espectacular. El 13 de febrero dijo que Washington ya la había reconocido formalmente como presidenta encargada y que su trabajo era excelente. El 24 de julio repitió que lo hace de forma fantástica y agregó que en Venezuela realmente no están listos todavía para elecciones. Es el desenlace de una apuesta vieja: en 2017, cuando Trump llegaba a la Casa Blanca, Rodríguez ordenó desde la cancillería que Citgo donara 500.000 dólares a su posesión. Entonces le salió mal. Hoy le está saliendo bien.

Y Washington obtuvo a cambio bastante. El 28 de agosto, ambos gobiernos anunciaron un acuerdo por el que Estados Unidos tendrá el control mayoritario de unos 65.000 millones de barriles, más del 20 % de las reservas venezolanas. Trump lo llamó un regalo de Venezuela; Rodríguez insiste en que el país conserva la propiedad y la soberanía de su petróleo. Faltan muchos detalles. Del oro hay que hablar con precisión: no hay reportes de que sea un negocio de Trump. Según el Financial Times, el Gobierno y un sector de la oposición negocian trasladar unos 4.000 millones de dólares de lingotes del Banco de Inglaterra a la Reserva Federal de Nueva York, con control legal para Rodríguez pero sin poder venderlos. Aun así, el tesoro venezolano viajaría a un banco estadounidense dentro de un esquema respaldado por Washington.

Hay además un gesto que ordena todo: Alex Saab. Rodríguez lo sacó del gabinete en enero y lo deportó a Estados Unidos en mayo, después de haberlo defendido como un diplomático inocente. El 15 de septiembre, Saab se declaró culpable en Miami, aceptó entregar 195 millones de dólares y se comprometió a dar información sobre altos miembros del Gobierno venezolano. Su sentencia será el 20 de enero de 2027, y todavía no hay condena. Roberto Deniz, de Armando.info, que lo investigó durante 10 años, dice que su confesión derrumba la imagen que se construyó durante años. Un analista citado por El Comercio de Perú advierte que esa cooperación podría alcanzar a dirigentes del chavismo, incluida la propia Rodríguez. Es una hipótesis, no un hecho, pero explica por qué entregar a Saab le conviene.

Sus defensores ofrecen otra lectura, y merece oírse. Sin interlocutores, dicen, no hay transición posible, y este proceso ya dejó cosas concretas. El primer ciclo del diálogo terminó con la renovación completa del Tribunal Supremo y con la recuperación de activos en el exterior para atender a las víctimas del doble terremoto de junio. El Gobierno anunció liberaciones de presos tras la captura de Maduro, y en febrero Rodríguez firmó una ley de amnistía tras la cual salió el líder opositor Juan Pablo Guanipa. Washington llamó al diálogo una oportunidad única para la reconciliación. Un diplomático estadounidense retirado la describió como una ideóloga práctica, que entendió que su economía petrolera agonizaba y estaba dispuesta a trabajar con Trump. El economista Luis Vicente León resume que hoy los intereses coinciden: uno necesita reservas baratas, y otra, respaldo y mejoras para mantenerse en el poder. El chavismo, mientras tanto, presume que Venezuela recuperó su estatus y volvió a la dinámica diplomática del planeta.

Todo eso es cierto, y aun así no responde lo esencial. Foro Penal cuenta 344 presos políticos con corte al 14 de septiembre. La segunda ronda del diálogo, que arrancó el 15 de septiembre, discute garantías y liberaciones, pero sin María Corina Machado ni Edmundo González en la mesa y sin fecha de elecciones. Una misión de la ONU expuso esta semana cómo sigue en pie la arquitectura represiva. En enero, AP ya advertía que el Gobierno de Rodríguez quedaba efectivamente relevado de convocar comicios en el futuro previsible.

Los republicanos y la “coronación” de Delcy

Lo más revelador es que la incomodidad viene del propio campo de Trump. El senador Bernie Moreno, asesor de Trump para América Latina, propuso esta semana el 24 de julio de 2027 como fecha de elecciones presidenciales, y aunque admite que hoy Venezuela no está lista, insiste en que lo importante es fijar el día.

El representante Carlos Giménez lo apoyó y pidió elecciones lo antes posible. Machado le dijo al Wall Street Journal que regresa de forma inminente a Venezuela para liderar la transición. Moreno no rompe con Trump, al contrario: celebra el acuerdo petrolero y afirma que Trump liberó a Venezuela de la dictadura. Pero pide, con la firma de un aliado, justo lo que Trump pospone. Y en la Casa Blanca el argumento es que primero hay que estabilizar el país. Machado y González, por su parte, han dicho que esperan que este acercamiento conduzca a unas elecciones, aunque no se sienten en la mesa.

Ahí está la pregunta. La legitimación ya ocurrió, y las razones de quienes la defienden no bastan para llamarla transición. Se verá en tres cosas: cuántos presos políticos quedan tras las rejas, si Venezuela tiene por fin una fecha de elecciones y qué cuenta Saab en enero. Sin esas tres respuestas, la foto de mañana confirmará que el chavismo cambió de patrón sin cambiar de método.


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