Lula a Rubio: “Brasil no es una nación bananera”

El Gobierno de Brasil emitió este viernes una nota oficial rechazando cualquier interferencia extranjera en sus asuntos internos, tras la decisión de Estados Unidos de designar como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), las dos mayores facciones criminales del país. El texto, difundido por la Presidencia, reafirma que “quienes definen cómo se clasifica y combate el crimen dentro de Brasil son los brasileños” y distingue entre crimen organizado con fines de lucro y terrorismo internacional de motivación ideológica.
Brasil recuerda que “es una nación soberana que ha librado una lucha permanente contra el PCC, el Comando Vermelho y las demás facciones y milicias”, y que enfrentarlas “es y seguirá siendo una prioridad del Estado”. Sin embargo, subraya que el terror que ejercen estas estructuras busca lucro mediante el tráfico de drogas y armas, y “no puede ser confundido con el tipo de acción motivada por razones ideológicas, políticas y religiosas del terrorismo internacional”.
La nota advierte que “la seguridad de nuestra población es demasiado importante para ser manipulada políticamente por traidores” y critica que integrantes de la familia Bolsonaro hayan viajado a Washington para “defender una intervención extranjera en Brasil, como ya hicieron en el tarifaço”.
En materia de cooperación, Brasil destaca que recientemente aprobó una ley con penas de hasta 80 años de prisión para facciones y milicias —la mayor de su legislación— y que el 16 de abril presentó a EEUU una propuesta de inteligencia conjunta para combatir el lavado de dinero y el tráfico de armas. “Cualquier colaboración internacional será bienvenida”, afirma el documento, “pero no aceptaremos medidas arbitrarias provenientes del extranjero como pretexto para atacar nuestra soberanía y nuestra economía”.
El Gobierno de Lula alerta que acciones unilaterales pueden debilitar el combate al crimen, reducir el intercambio de información policial, poner en riesgo la vida de personas ajenas al delito y afectar innovaciones financieras nacionales como el PIX. “En resumen, se trata de un posible retroceso en el combate al crimen, riesgo a la vida y perjuicios económicos al país”, concluye.
La nota cierra con una afirmación categórica: “La soberanía nacional es innegociable. Brasil rechaza cualquier forma de interferencia externa en sus asuntos internos”. Con esta respuesta, Brasilia marca distancia frente a la política de seguridad de la administración estadounidense, al tiempo que abre la puerta a una cooperación técnica basada en el respeto mutuo.





