Juzgado de Medellín ordena a Petro no usar su cuenta de X para favorecer a Iván Cepeda

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Por Juan Valencia /Redacción política

La justicia colombiana le propinó un duro golpe a la estrategia digital del Gobierno nacional a solo días de que se lleve a cabo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. El Juzgado Veintinueve Laboral del Circuito de Medellín admitió una acción de tutela que ordena de manera provisional al presidente Gustavo Petro abstenerse de utilizar su cuenta oficial de X (@petrogustavo), alocuciones oficiales y cualquier bien público para difundir propaganda electoral o influir en la contienda.

La medida cautelar responde a una acción judicial interpuesta por el ciudadano Juan Diego Ríos Rojas, quien argumentó que el jefe de Estado ha vulnerado de forma sistemática los principios de neutralidad e igualdad en el marco del debate electoral. Como material probatorio, el demandante aportó capturas de pantalla de publicaciones y discursos en los que el mandatario ha intervenido abiertamente a favor y en contra de las candidaturas que se disputan la Presidencia.

El juzgado fue enfático al advertir que esta orden es de obligatorio cumplimiento inmediato, bajo riesgo de incurrir en desacato, y se suma a los límites que el propio Consejo de Estado ya le había recordado al Ejecutivo el pasado 28 de mayo respecto a las prohibiciones legales consagradas en la Ley de Garantías Electorales (Ley 996 de 2005).

Un patrón de desinformación y oportunismo en redes

Este freno judicial coincide con un fuerte cuestionamiento ciudadano sobre la ligereza con la que el presidente Petro maneja sus redes sociales. Para analistas y críticos, la cuenta de X del mandatario se ha convertido en una plataforma habitual no solo para el activismo político, sino para la difusión de afirmaciones falsas que posteriormente se ve obligado a rectificar, no sin antes sacar provecho político de la situación.

El episodio más flagrante ocurrió hace apenas dos días, cuando el presidente señaló públicamente a un ciudadano extranjero en su cuenta, tildándolo de ser un presunto agresor sexual. Horas más tarde, tras comprobarse la falsedad de la acusación, Petro tuvo que retractarse argumentando un displicente “era mentira”. Sin embargo, lejos de ofrecer una disculpa institucional que reparara el buen nombre del afectado, el mandatario utilizó el mismo hilo de la publicación para desviar la atención hacia su narrativa de confrontación, continuando con ataques proselitistas dirigidos a sus contradictores.

Petro responde

Como era de esperarse el presidente Gustavo Petro respondió largamente durante su consejo de ministros televisado donde dijo que era censura y que no iba a acatar la decisión ya que él “no hace política sino hace denuncias como funcionario público”. Todo por supuesto refiriéndose a las denuncias de Abelardo de la Espriella sobre quienes serían compradores de votos.

El precedente democrático

El fallo del juzgado de Medellín reitera de manera contundente que las redes sociales de los altos dignatarios no son herramientas de uso personal ni canales de propaganda partidista. Al actuar como canal oficial de comunicación del Estado, la cuenta @petrogustavo está sujeta a la ley y a los límites constitucionales. Con la orden de proteger la libertad del elector y la igualdad de condiciones, la justicia busca blindar las urnas de la constante interferencia presidencial.

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