EEUU e Irán anuncian acuerdo provisional de paz que incluye cese al fuego en todos los frentes

El pacto, que se firmará oficialmente el 19 de junio en Suiza, pone fin al bloqueo del estrecho de Ormuz y abre una ventana de 60 días para negociar una solución definitiva al conflicto
Por: Redacción Internacional
WASHINGTON/TEHERÁN.- Cuando todo parecía encaminarse hacia una escalada militar sin retorno, llegó la sorpresa. Estados Unidos e Irán anunciaron este lunes un acuerdo provisional de paz que incluye el cese inmediato y permanente de las acciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, y el levantamiento del bloqueo naval del estrecho de Ormuz que tenía al mundo con el alma en un hilo.
El anuncio, que pilló a propios y extraños desprevenidos, llega apenas 24 horas después de que un bombardeo israelí en el corazón de Beirut pusiera a las dos potencias al borde del abismo. Irán ya tenía los misiles listos para responder. Pero en el último minuto, algo cambió. Y ese “algo” fue, según todas las fuentes, una intervención de último momento de Washington que logró frenar la catástrofe.
Trump: “¡Que fluya el petróleo!”
El primero en cantar victoria fue el presidente Donald Trump, quien a través de su cuenta en redes sociales anunció que “el Acuerdo con la República Islámica de Irán está ya finalizado”. El mensaje, corto y contundente, venía acompañado de una orden ejecutiva: la apertura total y sin peajes del estrecho de Ormuz.
“Por la presente autorizo la total apertura sin peajes del estrecho de Ormuz y, simultáneamente, por la presente autorizo el levantamiento inmediato del bloqueo naval de Estados Unidos”, escribió Trump, quien además invitó a los “buques del mundo” a “encender motores” con un remate que no deja lugar a dudas sobre sus prioridades económicas: “¡Que fluya el petróleo!”.
Pero ojo, que la versión de Trump no es exactamente la misma que la de Teherán. Y acá es donde la cosa se pone interesante.
Irán: “Los obligamos a aceptar nuestras condiciones”
Del otro lado, el viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, confirmó el acuerdo pero con una narrativa completamente distinta. Según la versión iraní, no fue Washington quien generosamente levantó el bloqueo, sino que fue Irán quien “obligó” a Estados Unidos a aceptar sus condiciones.
“Este memorándum de entendimiento no significa que confiemos en el enemigo. Se ha redactado a pesar de la falta de confianza”, dijo Gharibabadi en declaraciones recogidas por medios iraníes. Y agregó una advertencia que no deja lugar a dudas: “Vigilaremos el cumplimiento de lo pactado por parte de Estados Unidos”.
Para los iraníes, el acuerdo es una victoria diplomática. Gharibabadi destacó que “algunas de las revisiones que pedíamos en el acuerdo fueron facilitadas por los acontecimientos ocurridos en Líbano y por los comunicados de las fuerzas armadas que ayudaron a que las negociaciones avanzaran”.
Traducción: el bombardeo israelí en Beirut, que parecía haber roto las negociaciones, terminó siendo precisamente lo que aceleró el acuerdo. Porque Irán dejó claro que si Israel atacaba a su aliado Hezbolá, no habría pacto posible. Y Washington, que necesitaba el acuerdo como agua de mayo, tuvo que mover ficha.
Lo que casi desencadena una guerra
Para entender la gravedad de lo que pasó, hay que retroceder 48 horas. El domingo, Israel bombardeó el barrio de Dahiya en Beirut, el bastión de Hezbolá. Irán lo tomó como una provocación inaceptable. El Ejército iraní anunció que el ataque “no quedaría sin respuesta”. Los misiles estaban listos. Los dedos en los botones.
Fuentes del periódico The New York Times revelan que las autoridades iraníes estaban debatiendo si lanzar la respuesta militar para garantizar la disuasión. Pero en medio del debate, irrumpió un argumento que lo cambió todo: esas represalias beneficiarían a Israel y pondrían en peligro las negociaciones con Estados Unidos.
Así que, en el último minuto, Irán decidió frenar el ataque. Y Washington, entendiendo el mensaje, aceleró las concesiones: levantamiento inmediato del bloqueo de Ormuz (cuando estaba previsto que fuera gradual), garantías sobre la integridad territorial de Líbano y compromiso de retirada de las fuerzas militares israelíes del país.
Los proyectiles iraníes, que ya estaban preparados para el lanzamiento, se quedaron en los silos. La guerra se evitó por horas.
Pakistán anuncia el acuerdo primero
Curiosamente, el primero en anunciar oficialmente el acuerdo no fue ni Trump ni Gharibabadi, sino el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien lo describió como un “Acuerdo de Paz”.
“Las dos partes han declarado el fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano”, explicó Sharif en un mensaje publicado en redes sociales.
El mandatario pakistaní aprovechó para expresar su agradecimiento a Estados Unidos e Irán “por su compromiso para lograr una solución diplomática al conflicto”. Pero también tuvo palabras para los mediadores: Qatar “por su apoyo para lograr este acuerdo”, Arabia Saudí por su “liderazgo visionario” y Turquía “por sus inmensas contribuciones”.
El rol de estos cuatro países no es casual. Pakistán, como potencia nuclear musulmana con relaciones tanto con Washington como con Teherán, ha sido un puente diplomático clave. Qatar, que ya medió en conflictos anteriores en la región, aportó su experiencia. Arabia Saudí, rival histórico de Irán pero aliado de Estados Unidos, dio el sello de legitimidad regional. Y Turquía, con su posición geoestratégica única, cerró el círculo.
La ceremonia de firma: 19 de junio en Suiza

Sharif también anunció que la ceremonia oficial de firma del acuerdo se celebrará el viernes 19 de junio en Suiza. El país alpino, tradicionalmente neutral y sede de numerosas negociaciones diplomáticas, fue elegido como el escenario perfecto para este momento histórico.
“Estos contactos de preimplementación sentarán las bases para las conversaciones técnicas y la ceremonia oficial de firma”, explicó el primer ministro pakistaní, quien adelantó que los mediadores propiciarán una serie de reuniones que se celebrarán esta misma semana.
60 días para negociar lo imposible
Pero el acuerdo provisional es solo el principio. Lo difícil viene ahora. Gharibabadi adelantó que en los próximos 60 días de negociaciones se abordarán temas que, hasta hace pocas semanas, parecían imposibles de resolver:
- El “fin” de “todas las sanciones y resoluciones del Consejo de Seguridad” contra Irán
- La cuestión nuclear (el programa de enriquecimiento de uranio que tanto preocupa a Israel y Estados Unidos)
- La determinación del “mecanismo definitivo” para la “reconstrucción” de Irán (tras años de sanciones económicas asfixiantes)
- El establecimiento de un “mecanismo de cumplimiento” para supervisar las obligaciones de las partes
Son temas enormes. Cada uno de ellos podría tumbar el acuerdo por separado. Pero si las dos partes lograron sentarse a la mesa después de estar a horas de una guerra, algo ha cambiado en la dinámica.
¿Qué significa esto para la región?
El acuerdo provisional, si se mantiene y se consolida, tiene implicaciones enormes para todo el Medio Oriente:
Para Líbano: El cese al fuego en todos los frentes significa que Hezbolá puede respirar. Israel se compromete a retirar sus fuerzas militares del país. Y la integridad territorial libanesa queda garantizada. Es un alivio para un país que lleva meses al borde del colapso.
Para el estrecho de Ormuz: Por donde pasa el 20% del petróleo mundial, la apertura total significa que los buques pueden volver a circular sin restricciones. Los precios del petróleo, que se habían disparado por el miedo a un conflicto, deberían estabilizarse. Es una buena noticia para la economía global.
Para Irán: El levantamiento de las sanciones, si se concreta, sería un respiro enorme para una economía asfixiada. Pero el verdadero premio sería el reconocimiento de su papel como potencia regional. Irán sale de esta crisis con la cabeza alta, al menos de puertas adentro.
Para Estados Unidos: Trump logra un acuerdo diplomático que parecía imposible. Si funciona, será un punto a favor en su historial de política exterior. Si fracasa, la culpa será de Irán por “no cumplir”.
Para Israel: Aquí está el punto más delicado. Israel no fue parte de las negociaciones. Y el acuerdo incluye compromisos sobre su retirada de Líbano. Netanyahu, que siempre ha sido partidario de la línea dura con Irán, puede sentirse traicionado por su aliado Washington. Veremos cómo reacciona.
Lo que viene
Las próximas semanas serán cruciales. La ceremonia de firma en Suiza será el primer test. Si Trump e Irán logran sentarse juntos en la misma mesa, será una imagen histórica. Pero el verdadero desafío serán los 60 días de negociaciones técnicas.
Hay mucho en juego. Si el acuerdo se rompe, la guerra puede estallar en cualquier momento. Si se consolida, podría ser el inicio de una nueva era en las relaciones entre Estados Unidos e Irán.
Por ahora, los misiles se quedaron en los silos. Los buques pueden volver a navegar por Ormuz. Y el mundo puede respirar, al menos por unos días.
Pero en el Medio Oriente, la calma siempre es temporal. Solo el tiempo dirá si este acuerdo provisional se convierte en una paz duradera o en otra promesa rota.
Con información de EUROPA PRESS





