Tigo-Movistar: ¿Reequilibrio necesario o riesgo para la competencia en Colombia?

La fusión entre Tigo y Movistar representa un punto de inflexión estratégico en el mercado colombiano de telecomunicaciones. Al unirse, ambos operadores buscan generar la escala necesaria para competir de tú a tú con Claro...

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Nota Editorial |

La fusión entre Tigo y Movistar representa un punto de inflexión estratégico en el mercado colombiano de telecomunicaciones. Al unirse, ambos operadores buscan generar la escala necesaria para competir de tú a tú con Claro, identificado por la OCDE como el actor dominante del sector.

Desde una mirada internacional, este movimiento responde a una lógica de mercado: en un entorno de caída de ingresos y altas demandas de inversión en infraestructura 5G y fibra, la consolidación puede ser una ruta para garantizar sostenibilidad. Sin embargo, la propia OCDE advierte con claridad: ganar escala no debe significar sacrificar competencia.

Claro frente a la fusión Tigo-Movistar

Slim Claro
Carlos Slim, propietario de Claro /Archivo El 7

Claro, filial del gigante mexicano América Móvil, ha ejercido durante años una posición dominante en el mercado colombiano, controlando más del 40% de los ingresos del sector y liderando en suscriptores de móvil y banda ancha. Esta hegemonía le ha permitido influir en precios, condiciones comerciales y ritmo de innovación, generando críticas por posibles prácticas anticompetitivas. La fusión Tigo-Movistar busca, precisamente, crear un contrapeso real que limite ese poder de mercado. Sin embargo, el reto no es solo sumar clientes: es ofrecer una propuesta de valor diferenciada que impulse a Claro a competir en calidad, cobertura y precio, beneficiando al usuario final.

El riesgo de concentración es real. Con WOM enfrentando fragilidad financiera como tercer jugador, el mercado podría transitar de un esquema de cuatro actores a uno de tres —o incluso dos—, reduciendo incentivos para innovación, calidad y precios justos para el usuario final.

El desafío para la CRC y las autoridades colombianas es delicado: aprobar condiciones que permitan eficiencia operativa sin debilitar los mecanismos de vigilancia antimonopolio. Experiencias regionales —como México o Chile— muestran que mercados más equilibrados benefician a largo plazo tanto a operadores como a consumidores.

Colombia tiene hoy la oportunidad de demostrar que es posible conciliar consolidación empresarial con competencia saludable. La decisión no es solo regulatoria; es una señal sobre el modelo de desarrollo digital que el país quiere construir.

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