Netanyahu desafía a Trump y bombardea Irán tras ataque con misiles

En un desafío directo a las presiones de Washington, la Fuerza Aérea israelí bombardeó objetivos militares en Teherán e Isfahán. La ofensiva pone en jaque las negociaciones de paz y reaviva los fantasmas de una guerra regional.
La escalada volvió a encender a Medio Oriente este lunes cuando la Fuerza Aérea de Israel lanzó una serie de ataques contra objetivos militares en el centro y occidente de Irán. La ofensiva, que marca la primera vez que Israel golpea suelo iraní desde el frágil alto al fuego del 8 de abril, no es solo un mensaje para Teherán: es un desafío abierto a la Casa Blanca.
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A pesar de las advertencias y los esfuerzos de la administración de Donald Trump por mantener la calma en la región y priorizar la vía diplomática, el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó la operación en represalia por un ataque con misiles iraníes contra territorio israelí ocurrido el domingo. Las explosiones sacudieron ciudades clave como Teherán, Karaj, Isfahán, Tabriz y Kermanshah, obligando a las autoridades iraníes a cerrar de inmediato el espacio aéreo alrededor del Aeropuerto Internacional Imán Jomeini.
Fuentes estadounidenses calificaron los ataques israelíes como “relativamente limitados” en su alcance táctico, pero devastadores en su impacto político. Al ignorar los llamados de moderación de Trump, Netanyahu deja claro que su estrategia de seguridad no se subordina a los tiempos electorales ni a la agenda diplomática de Washington.
El incidente pone en grave riesgo las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, que habían logrado establecer una tregua en abril tras meses de intensos combates. El conflicto actual tiene sus raíces en la llamada “Guerra de los Doce Días” de junio de 2025, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron la Operación León Rugiente contra objetivos militares y nucleares iraníes. Desde entonces, ambos países han mantenido intercambios de fuego esporádicos, pero el lanzamiento del misil iraní del domingo —el primero durante el alto al fuego— le dio a Netanyahu la excusa perfecta para romper la baraja.
Mientras la comunidad internacional observa con preocupación, la región se acerca peligrosamente a un punto de no retorno. La desobediencia de Netanyahu a Trump demuestra que, en Medio Oriente, las alianzas tienen límites y que la sombra de una guerra de mayores proporciones vuelve a cernirse sobre el mapa.t





