Cauca, la región donde hasta un Monster Truck se vuelve tragedia

“Espectáculo público de artes escénicas”, dijeron. Cruz Roja y Bomberos dieron el visto bueno. Lo que nadie revisó fue si el arte incluía sobrevivir al show al no tener ningún tipo de seguridad para los espectadores.
La muerte no deja de rondar al Cauca y este domingo 3 de mayo volvió a ratificarse. Cuando no son masacres de narcos ni ataques terroristas de disidentes, se cuela en espectáculos “controlados”. En Popayán, un Monster Truck perdió el control —falla mecánica, dicen—, arrolló a la multitud y cobró tres vidas, entre ellas una niña de 10 años. Cuarenta heridos, gritos, desespero. La empresa DB Entretenimiento tenía todo “en regla”: pólizas, permisos, experiencia. Pero las reglas no detienen el acero cuando se acelera sin freno y se tiene al frente a incautos totalmente desprotegidos. Es como si en esta región existiera una deuda de sangre que nunca se salda: la tragedia cambia de disfraz, pero no de destino.
Lo que debía ser adrenalina controlada se volvió caos: el Monster Truck, una bestia de acero y neumáticos gigantes, se aceleró sin freno en el Boulevard Rose. La conductora Sonia Segura, también herida y ya fuera de peligro, perdió el dominio de la máquina frente a 1.500 espectadores que confiaron en permisos “en regla” y pólizas que no detienen el impacto. Tres vidas apagadas: las tres víctimas mortales fueron identificadas como Hellen Mariana Velarde (12 años), Luna Saray Toro Hurtado y María Camila Fierro. y más de 40 heridos, cinco de ellos niños en UCI, son el saldo de una falla mecánica que el Estado llama “accidente” pero que en el Cauca suena a patrón.
El coronel Julián Castañeda, comandante de la Policía de Popayán, fue claro: al parecer, una falla mecánica aceleró el Monster Truck sin freno posible; el vehículo se salió de la pista, chocó contra un poste y luego contra la multitud que esperaba el cierre del espectáculo privado.
La conductora está estable, las cifras de víctimas aún no son oficiales, pero la mirada de los entes de control ya apunta a Steven Hearley, ciudadano estadounidense y cabeza de la empresa que trajo el show a la ciudad. Voceros de la firma aseguran que su representante suplente, Segura, se encuentra bien, pero no han entregado detalles sobre la logística ni la cobertura de riesgos de un evento que hoy enluta a Popayán y que no cumplía con ninguna condición de seguridad para eventos con este tipo de automotores que suelen perder su control y rodar..
Y así, en el Cauca, la muerte cambió de vehículo: ya no llegó en camioneta blindada ni con fusil al hombro. Vino entre luces, música y neumáticos gigantes. Pero era la misma.
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